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Sábado, 28 Marzo 2020 22:04

 La educación argentina y la desigualdad visibilizada en la cuarentena Destacado

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 Ante las medidas que se han dictado a nivel nacional para evitar la propagación del Coronavirus, uno de los aspectos que más ha sentido los cambios fue la escuela. El dictado en modalidad virtual no está al alcance de todos, y se hace más visible que nunca.

 Argentina y el mundo están viviendo una situación inédita, y ha obligado a todos los sectores a adaptarse, transformarse o ponerse en pausa durante esta cuarentena. Con el foco en que la pandemia del Covid-19 no se propague, se han modificado todas las prácticas sociales de manera muy profunda, limitando las actividades y hasta la libertad de las personas.

 Similar a una sociedad de una ficción distópica, hemos presenciado un cambio en el andar muy profundo, y cada día se debate cómo continuarán los diferentes ámbitos. En esta línea, la educación es una arista de la sociedad que ha tenido que mutar, aprovechando sus alternativas virtuales.

 En dialogo con la docente Nair Kozoriz, dio cuenta de sus sensaciones: “Hay una realidad, no toda la población está conectada ni cuenta con computadoras”. Si seguimos esto, las actividades que se envían suelen ser por Whatsapp, plataformas digitales y hasta mediante fotocopias escaneadas. Por el momento el centro es el de repasar contenidos más que enseñar nuevos; lo que supone más dificultades.

 “Algunas familias de sectores medios, tienen recursos para ayudarlos, y por lo que tengo entendido, no siempre con sus propios saberes, sino que tienen que buscar información, consultar, etc. Pero hay otras familias, que aunque cueste aceptarlo es más común de lo que se cree, son analfabetas totales o funcionales, por lo que no están en condiciones de ayudar a su/s hijo/as en las tareas de aprendizaje”

 En otras palabras, la brecha de oportunidades varía según las características de los sectores: tanto socioculturales, como económicos. Algunos podrán “cumplir” sin problemas, y otros no. Tanto como el acceso a la computadora, como el disponer de los suficientes recursos para cada uno de los integrantes de la familia, es un limitante para acceder a la educación en este contexto.

 Por otra parte, es necesaria la presencia del docente, para evaluar cuáles son los obstáculos que tienen los alumnos, y en función de ellos, enseñarles los procesos para que puedan aprender. Poder enfrentar las dificultades e incorporar las mejores prácticas didácticas. Esto es en definitiva la tarea del maestro, más allá de cualquier otra herramienta virtual.

 Para salvar las problemáticas que pueden surgir por la falta de aula fisica, hay que revisar las prácticas pedagógicas, junto al poder asegurar el acceso a internet a toda la población. “Dirigir las propuestas a lo/as alumno/as, con consignas y materiales de consultas acordes, y tener la posibilidad de contar con aulas virtuales que permitan el intercambio con docentes y alumno/as” fue la afirmación de la entrevistada.

 Uno de los cambios más notables, y que hacen eco, es la falta de socialización que tienen los alumnos, que no pueden conectarse con sus pares de la manera habitual. Esto también es un obstáculo para la función social de la educación, y deberá trabajarse al volver a la normalidad.

 Como cierre, Nair daba cuenta que desde la escuela se busca propiciar las mejores condiciones para que los alumnos accedan a la cultura; pero desde su lugar no puede cambiar las condiciones sociales, ya que eso es el deber de la política. Así, el hambre, la desocupación y la violencia son algunas de las realidades que obstaculizan la educación, y la escuela no puede hacer otra cosa que visibilizarlas. Como conclusión, la docente se expresa diciendo que “Ojalá pase pronto, y que toda esta experiencia sirva para repensarnos como sociedad y proyectarnos hacia un mejor lugar”.

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Julián Torrisi

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