Dueña de una belleza natural única, 1889 fue el inicio de la historia de La Florida, cuando la firma rosarina Frugoni, Castagnino, Parpaglioni y Cia se hizo dueña de un terreno al norte de Pueblo Alberdi. Esteban Segundo Fregoni fue el responsable de urbanizar esta área, bautizándola por primera vez, en referencia a la cantidad de flores que se encontraban. Así, el barrio comenzó siendo una población rural, a la que sólo se llegaba a caballo, carruaje o en los tramways desde su pueblo vecino.
Es recién en 1919 cuando Rosario logra extender sus límites norteños, llegando a traspasar el arroyo Ludueña, y de esta manera sumando a La Florida como parte del municipio. Al año siguiente abriría una institución emblemática. El Centro Castilla, ubicado en Pago Largo y Ruiz Moreno, era el sitio de reuniones, recreación y cultura de todos sus vecinos. Con el objetivo de crear hermandad entre los castellanos que llegaban a la ciudad, esta centenaria asociación ha trascendido en numerosos eventos, entre ellos las Colectividades.

Es en 1927 cuando la unión de todos los residentes dio como resultado la vecinal de La Florida, con el objetivo de fomentar el progreso edilicio, fomentando escuelas, bibliotecas y “propender al desarrollo de todo conocimiento útil para el pueblo”. Entre sus destacados, se ocupó de infraestructura, organización y seguridad.
1949 se crearía la Asociación Vecinal La Florida, poniendo el foco en reforzar los lazos comunitarios, colaborar en las diferentes campañas solidarias, y dar capacitaciones en oficios, teniendo presente la historia de trabajadores de este barrio. Así, se convertiría en una referencia en la zona, a la par que ayudaba a cada vecino en sus gestiones ciudadanas. En palabras de su presidente, Marcelo Carrasco: “La Florida nace por la historia, de tantas cositas lindas que teníamos acá” 
Muestra de fin de año en Asociación Vecinal
Si hablamos de instituciones deportivas, tenemos que mencionar el Club Unión Telefónica, reconvertido en Club Teléfonos Rosario; el Club Social y Deportivo Impulso La Florida, fruto de una fusión de instituciones; Club Banco Nación, creado por los empleados bancarios; y el Club Social y Deportivo General San Martín, que se destacó por la práctica de bocha.
Indudablemente tenemos que mencionar a la estrella de La Florida: los balnearios. Es en 1933, con el surgimiento de “La Peña”, que aparece el primer bañador de la ciudad, ubicado en la bajada Escauriza. Con el correr de los años, y aprovechando la belleza natural del río, que se inaugurarían diferentes brazos para darle opciones a todos los rosarinos de cómo disfrutar el Paraná. Con la creación de “La Rambla”, aparecía el primer y único paseo a metros de la arena, que llega a su punto rebosante en el verano.

Con respecto a personajes reconocidos en el barrio, podemos sacar a luz dos casos que han trascendido a nivel nacional. Por una parte, tenemos a Ezequiel “Equi” González, ex jugador de Central y Boca, surgido de Club Banco Nación e identificado con la zona. Por el otro lado, es aclamado el folklorista Jaime Torres, aunque pocas veces haya admitido ser oriundo de Rosario. Es gracias a las declaraciones de su abuelo, que se logró encontrar este vínculo, ya que el músico ha evitado identificarse con esta ciudad.
Tocando los aspectos paranormales, La Florida tiene dos relatos muy atrapantes. Una casa realmente de pesadillas se encuentra en Ricardo Vila al 700, que desde afuera se ve muy imponente y bella; el problema fue que nunca pudo ser habitada por mucho tiempo, ya que todos los que la alquilaron, denunciaron haber escuchado ruidos, sentir que vibraba el inmueble e incluso sentir rajaduras sin razón aparente: casi como si estuviera embrujada. En otro relato, conocido es el rumor de que un barco que se hundió en el río Paraná creó una suerte de remolino, donde cada vez que una persona desaparecía en el agua, se adjudicaba este rumor: cual triangulo de las bermudas, todos los nadadores a los que se perdía el rastro, hacían crecer esta leyenda.
Ya en la historia moderna, aparece el punto más al norte de Rosario, responsable de ser el segundo icono de la ciudad, y a su vez unir a la cuna de la bandera con Entre Ríos. Hablamos del Puente Rosario-Victoria, inaugurado en 2003 y renovado en 2019 con el Parque de la Cabecera. En suma, no es sólo un modelo de millones de fotos, sino que también es la sede de la maratón que lleva su nombre, que reúne a los apasionados por correr y los desafía con sus numerosas subidas.

A modo de cierre, merece su reconocimiento el trabajo del padre Rogelio Bartolomé Barufaldi, referente de la parroquia San José Obrero, donde hizo una gran tarea pastoral y social. Además, se dedicaba a la poesía y literatura, y entre sus libros aparece “Sólo cien años, Cantanta del centenario de La Florida”. Así, logra sintetizar todo lo apasionante de este barrio, que invita a todos los rosarinos a migrar hacia su zona para descubrir su belleza.