121 años de Alfred Hitchcock, el arquitecto del miedo 

121 años de Alfred Hitchcock, el arquitecto del miedo 

 

Apodado “el Maestro del Suspense”, Alfred Joseph Hitchcock es quizá el director de cine más influyente de todos los tiempos. Su metodología de trabajo e innovaciones  en narrativa visual inspiraron a grandes como Steven Spielberg, Guillermo del Toro y Martin Scorsese, y aún hoy es de referencia obligada en múltiples escuelas de realización audiovisual. 

Hitchcock descubrió, a muy temprana edad, que el miedo es la más fuerte de todas  las emociones humanas. Nacido el 13 de agosto de 1899, en un suburbio de Londres, creció en el seno de una familia católica de origen irlandés, bajo una  educación severa. A los cinco años, su padre le hizo encerrar en una comisaría  como castigo por irse de paseo en autobús sin permiso. El terror de esa experiencia, y su formación en una escuela famosa por golpear a los alumnos problemáticos tras hacerlos esperar durante horas, sirvieron de inspiración para toda su carrera  (además de generarle una gran fobia a los uniformados). 

Tras un fallido intento de estudiar ingeniería, en parte por la muerte de su padre, en  parte por el estallido de la Gran Guerra (intentó enlistarse al ejército, pero fue rechazado por motivos de salud), en 1919 Hitchcock consiguió un empleo en la filial londinense de la Famous Players-Lasky, una productora estadounidense, gracias a su habilidad para ilustrar publicidades. Allí, mientras trabajaba dibujando los intertítulos de las películas mudas, aprendió todo lo que conllevaba la producción y realización de un filme, en todos sus rubros. Fue así como, en 1922, llegó a ser asistente de dirección en dos películas: “Always Tell Your Wife” y “Number 13”. 

Entendió lo esencial de un plan de rodaje bien hilvanado, más en una época donde llevaba su tiempo ver los resultados de lo grabado en el celuloide. Esa rigurosa estructura, junto al uso de los story-boards (dibujos que, en viñetas secuenciadas, serían los “bocetos” de los posteriores encuadres cinematográficos) fueron los mayores sellos de su modus operandi. Además, entendió que el cine era un arte fundamentalmente visual, pensamiento que sería la base de su constante búsqueda de formas nuevas de narrar en imágenes. Y, quizá, el motivo por el que mayormente prefería adaptar obras literarias o teatrales, para no gastarse demasiado en los guiones. 

En 1923, Hitchcock conoció a su futura esposa, Alma Reville, en la producción de la película “Woman to Woman”, donde ambos trabajaban a las órdenes del director Graham Cutts. Reville, que ya tenía su reputación como montajista, con el tiempo se especializó en escribir diálogos, y su sombra se extendería a toda la filmografía posterior de su marido. En cuanto a Cutts, aunque sus colaboraciones con Hitchcock tuvieron altibajos (en lo profesional y lo personal), los celos hacia el talento de su ayudante pesaron más y para 1925 ya no quiso trabajar con él. Alfred, que por entonces no estaba interesado en ser director, ese mismo año se vería encargado de su primer cinta: “The Pleasure Garden”. 

Aunque luego renegaría de dicha película (para él, su verdadero debut fue con “The Lodge”, de 1927), ese sería el comienzo de una leyenda contemporánea. Con una filmografía de más de cincuenta películas, que van desde aquellos años ‘20 hasta los ‘70, pasó por todo tipo de géneros: comedia, drama y hasta un musical. Sin embargo, sus hitos más grandes los hizo en sus temáticas favoritas, el thriller y el policial, con filmes como “La ventana indiscreta” (1954), “Vértigo” (1958) y “Psicosis” (1960). Incluso hizo sus pinitos en la televisión estadounidense, con la inolvidable “Alfred Hitchcock presenta”, una serie antológica de drama y misterio. 

 

Alfred Hitchcock y la literatura 

Ávido lector, Hitchcock tuvo una relación especial con la literatura. Recopiló en una antología, “Relatos que me asustaron” (1973) , aquellas historias que lo ayudaron a crear sus películas. En total son 24 relatos de distintos autores, entre ellos Irving S. Cobb (Fishdead), Miriam Allen de Ford (Una muerte en familia) y Thomas M. Disch (Casablanca), entre otros. 

Incluso llegó a ser incluido como personaje en la serie literaria “Alfred Hitchcock Los Tres Investigadores” de Robert Arthur que narra los misterios que deben resolver tres niños con la ayuda de Hitchcock. Esta serie cuenta con 26 libros de 100 a 160 páginas aproximadamente y engloba los géneros literatura infantil (a partir de 12 años), misterio y policial. 

También tenía una forma especial de adaptar la literatura que le interesaba: leía una sola vez el libro en cuestión y, una vez acabado, llevaba a cabo la película con lo que recordara de éste. De esta forma, se aseguraba que los méritos cinematográficos eclipsaran los literarios, y garantizaba que su visión de la historia fuera la contada en la gran pantalla. Algunas de estas novelas fueron: 

1- Los treinta y nueve escalones (1915), del novelista escocés John Buchan. La película de Hitchcock con el mismo nombre fue estrenada en 1935 con las actuaciones principales de Robert Donat, Madeleine Carroll y Peggy Ashcroft. En 1978 el director Don Sharp realizó otra adaptación del libro. 

2- Rebecca (1938) de Daphne du Maurier, escritora británica, también fue adaptada al cine de la mano de Hitchcock bajo el nombre de “Rebeca, una mujer inolvidable en el año 1940 con las actuaciones de Joan Fontaine, Laurence Oliver y Judith Anderson. Esta fue la primera película que el director grabó en Estados Unidos y fue ganadora de un Óscar a mejor película. 

3- Psicosis (1959) del cuentista y guionista de literatura fantástica y ciencia ficción Robert Bloch fue llevada a la gran pantalla en 1960. La adaptación de la historia del asesino Norman Bates es, quizá, la película más conocida e influyente del cineasta londinense. 

60 años de Psicosis 

Es muy probable que la inmensa mayoría de los que hemos podido disfrutar “Psicosis” en algún momento de nuestras vidas, tengamos grabada a fuego la escena en la que Marion es brutalmente asesinada en la ducha de la habitación número uno del aparentemente apacible Bates Motel. Pero esta obra maestra de Alfred Hitchcock fue —y es— mucho más que una muerte impactante y un giro de guión que corta la respiración. 

La película fue particular desde antes de su estreno. Hitchcock, que para entonces era ya un director consagrado, compró todas las copias disponibles de las novela de Bloch para preservar la trama en suspenso. Siguiendo esta misma línea, Hitchcock se negó a liberar una sinopsis de la cinta a la prensa, algo que era inaudito en aquellos días. Lo único que se limitó a decir es que "una mujer joven sería asesinada en una ducha". Incluso su avances en cines (https://www.youtube.com/watch?v=IOAs6uEP8_0) fue inaudito: sólo presentaba al mismo Hitchcock, recorriendo la casa de Norman Bates, apuntando cada sitio donde pasaría algún hecho aberrante. 

El secretismo dio sus frutos y, en su estreno, “Psicosis” batió récords de taquilla y aceptación pública. Y aunque en su momento no tuvo la aceptación de la crítica, igualmente fue nominada a cuatro premios de la Academia: Mejor Director, Mejor Actriz, Mejor Cinematografía Blanco y Negro y Mejor Diseño de Producción Blanco y Negro. Sin embargo, a pesar de sus innovaciones técnicas y narrativas, no ganó un solo premio Oscar. 

El asesinato de la ducha es uno de los montajes más estudiados en la historia. Contiene al menos 70 ediciones en tan sólo 45 segundos. Incluso se le dedicó un documental diseccionando la escena, “78/52” (2017), el cual recomendamos encarecidamente. Y hasta hay quienes consideran “Psicosis” como una precursora del subgénero slasher, colocando a Norman Bates como antecesor de Jason Voorhes, Freddy Krueger y Leatherface (curiosamente, también basado en el asesino Ed Gein). 

Por: Egle Pocito y Julián Romano