La Argentina necesitará que el riesgo país descienda a la zona de los 300 puntos durante el próximo año —actualmente se ubica en torno a los 620— para poder retomar el acceso al financiamiento internacional a tasas razonables y despejar dudas sobre el cumplimiento de los compromisos de deuda.
El desafío no es menor. En el corto plazo, el país aún debe conseguir alrededor de USD 3.000 millones para afrontar vencimientos en enero, y otros USD 4.500 millones en julio, en un contexto donde el margen financiero sigue siendo ajustado y el frente cambiario continúa bajo observación.
El dólar y el impacto inflacionario
Uno de los principales riesgos para el Gobierno es que un mayor corrimiento del dólar termine presionando nuevamente sobre los precios, en una economía donde la inflación, si bien desacelerada, todavía se mantiene en niveles relevantes.
En ese marco se inscribe la decisión oficial de modificar el esquema de bandas de flotación del dólar a partir de enero, enlazándolo directamente con la evolución de la inflación, que en noviembre se ubicó en 2,5% mensual, según el INDEC.
La primera reacción del mercado fue positiva: se registró una suba en la cotización de los títulos públicos, un movimiento que, de sostenerse, podría contribuir a una baja gradual del riesgo país.
Señales al mercado y al FMI
Analistas coinciden en que resultaba insostenible mantener una depreciación del 1% mensual del tipo de cambio con una inflación que corre por encima de ese nivel. El nuevo esquema busca corregir ese desfasaje y, al mismo tiempo, enviar una señal al Fondo Monetario Internacional, que venía cuestionando la falta de acumulación de reservas.
El Banco Central espera que, con este nuevo marco, pueda empezar a fortalecer las reservas a partir del ingreso de divisas por exportaciones. En el corto plazo, se anticipa el aporte del trigo, con envíos ya iniciados, mientras que desde marzo o abril se espera el impacto más fuerte de la liquidación de la soja, clave para el frente externo.
Cambios desde enero y acumulación de reservas
Tras conocerse el dato de inflación de noviembre, el Gobierno aceptó que el programa económico debía entrar en una nueva fase. En ese sentido, el Banco Central anunció que desde el 1° de enero de 2026 el techo y el piso de la banda de flotación cambiaria se actualizarán mensualmente al ritmo del último índice de inflación informado por el INDEC.
Con una inflación del 2,5%, el techo de la banda pasará a ubicarse en torno a los $1.556, lo que, según especialistas, permitirá que el tipo de cambio se acomode sin que la autoridad monetaria deba intervenir de manera constante vendiendo reservas.
En paralelo, el BCRA lanzó un programa de recompra de reservas, bajo la expectativa de que la demanda de dinero crezca de forma sostenida a partir del próximo mes. La estimación oficial es adquirir entre USD 10.000 millones y USD 17.000 millones, un objetivo ambicioso pero clave para consolidar la estabilidad macroeconómica.
Expectativa del mercado
El mercado observa con atención la implementación de estas medidas y, por ahora, espera que tengan una recepción favorable, en la medida en que logren ordenar el frente cambiario, fortalecer las reservas y allanar el camino para una reducción sostenida del riesgo país.
