Balance del año del gobierno de Milei: estabilización macroeconómica entre desafíos y tensiones sociales

Balance del año del gobierno de Milei: estabilización macroeconómica entre desafíos y tensiones sociales

Al cerrarse un año más de gestión nacional, el gobierno de Javier Milei enfrenta un balance de resultados mixtos: con avances visibles en algunas variables macroeconómicas y tensiones persistentes en la vida cotidiana de millones de argentinos.

Desde su asunción en diciembre de 2023, el mandatario se propuso tres ejes centrales: reducción de la inflación, disciplina fiscal y una profunda transformación del Estado. 2025, el segundo año de su mandato, deja señales disímiles sobre el alcance de ese plan.

Inflación en descenso… pero aún alta

Uno de los principales focos del gabinete económico fue la reducción de la inflación, históricamente uno de los males crónicos de la economía argentina. Tras picos que superaron el 280% anual en 2024, la inflación se moderó significativamente durante 2025, con cifras que rondan cerca del 30% interanual hacia el cierre del año. Este descenso ha sido destacado por analistas como una clara mejora respecto de los niveles heredados, aunque sigue lejos de las metas oficiales iniciales. 

Este panorama de desaceleración fue acompañando por el gobierno con discursos que califican el proceso como una “estabilización” de precios, aunque los precios de bienes básicos y servicios siguen siendo una preocupación para amplios sectores de la población.

Resultados macroeconómicos y presupuesto aprobado

En diciembre de 2025, el Congreso aprobó el Presupuesto 2026, un hecho destacado por el oficialismo como una señal de gobernabilidad y continuidad política tras una fuerte reforma fiscal. El proyecto aprobado proyecta crecimiento económico, inflación moderada y un superávit primario como objetivo central, reforzando el enfoque de “déficit cero” que Milei ha hecho bandera. 

Este presupuesto fue descrito por el propio presidente como “histórico”, vinculándolo a la recuperación de principios básicos de orden fiscal que, en su visión, habían sido abandonados en décadas anteriores. 

Empleo, actividad y tensiones sociales

Si bien algunos indicadores macroeconómicos muestran mejoras, otros reflejan desafíos estructurales. Sectores como la industria y la construcción han mostrado contracciones importantes, y la caída de la actividad económica tradicional contrasta con la expansión de ciertos segmentos exportadores o de recursos naturales.

Organizaciones empresariales y think tanks han señalado también descensos en la creación de empleo formal, con la pérdida de puestos en el sector privado y debate sobre la mejora del mercado laboral. 

Tensión social y confianza ciudadana

El balance del año no puede leerse sin considerar el clima social. Las medidas de ajuste, recortes de gasto y algunos cambios regulatorios generaron protestas masivas y niveles fluctuantes de confianza en el Gobierno, reflejando que el malestar popular persiste pese a algunos logros económicos puntuales

Expectativas y desafíos hacia 2026

Con un escenario político que incluyó ganancias electorales en las elecciones legislativas de 2025, el oficialismo busca capitalizar sus reformas y avanzar hacia cambios profundos en materia laboral, tributaria y regulatoria. 

El propio presidente ha planteado que 2025 representó “el año en que se quebró la inercia de décadas de decadencia”, y que 2026 será el año de la reconstrucción y consolidación del rumbo económico.

Conclusión

El año que termina muestra a una Argentina en transición económica: con inflación en descenso y disciplina fiscal recuperada como principales logros, pero con dificultades persistentes en actividad productiva, empleo formal y clima social. El desafío para el gobierno de Milei será traducir esos avances macroeconómicos en mejoras concretas en el bolsillo de los ciudadanos, un paso que hasta ahora sigue siendo esquivo para amplios sectores de la sociedad.