30 de julio, Día mundial contra la Trata: un sistema históricamente perverso.

30 de julio, Día mundial contra la Trata: un sistema históricamente perverso.

Desde el 2013, el 30 de julio se conmemora como el día mundial en contra de la trata forzada. En este sentido, es fundamental concientizarse sobre la situación de las víctimas, promocionar y proteger sus derechos.  

Cuando nos referimos a la trata de personas, incluimos todo lo que implica recurrir a través de la amenaza o el uso de la fuerza u otras formas de coacción. Esto incluye desde la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual; los trabajos o servicios forzados; la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre, pornografía infantil o la extracción de órganos.

Como fue mencionado, si bien es un dia que abarca a todos los géneros y todo tipo de actividades, en el imaginario social recae la idea de que es el día contra la mal llamada y racista “trata de blancas” donde se explota a la mujer sexualmente. Esto es así porque históricamente se la ha tomado como objeto.

Explicando porqué se tiene más en cuenta al delito sexual que a sus otras variantes de explotación. Se detalla a continuación, la carga histórica en la que se muestra la violación de los derechos de mujeres. 

En sus inicios, se realizaba en el periodo colonial traficando a mujeres africanas y de pueblos originarios. Luego, surge el concepto de “trata de blancas” el cual, remite al suceso que se dio a fines del siglo XIX donde se tenía como protagonista a las mujeres europeas que huían del hambre y del peligro, pero, las mismas se convertían en víctimas de traficantes que las explotaban sexualmente y las comerciaban en diversos países. En esas “transacciones” pedían principalmente mujeres blancas y a raíz de esa “petición” que surge el concepto.

Más tarde, durante los períodos de guerra se continuó tomando a la mujer como un objeto para la satisfacción de los hombres.

Poco ha cambiado en la actualidad ya que siguen aumentando los casos, y peor, se sigue utilizando expresión “trata de blancas” que invisibiliza a tantos grupos y etnias que son explotados, pero, sabemos que el racismo y el machismo acechan juntos de la mano desde tiempos inmemorables. 

Continuando con la explotación sexual, las Naciones Unidas (ONU) en la Oficina de las contra la Droga y el Delito (UNODC por su sigla en inglés) mostró en el 2018 un informe que detalla   que el 72% de las víctimas detectadas en todo el mundo son mujeres, mujeres trans y niñas. En el cual, el 49% de los casos son mujeres adultas y trans y 23% son niñas, lo que representa un incremento en relación con el informe anterior, de 2016.  Es por esto entonces que la trata de personas es considerada socialmente como un hecho que incluye solo al delito sexual ya que afecta, en mayor medida, a esos colectivos.

Las causas que lleva a una persona a ser vulnerable a la trata son: las condiciones sociales, educacionales y económicas en las que la víctima se encuentra. Esto se reproduce porque somos parte de una sociedad cultural, patriarcal y sexista que continúa perpetuando desigualdades de género en diversos ambitos, donde, la desigualdad salarial no queda exenta. 

El ejemplo de lucha incansable, de dolor e impotencia  que tenemos en la Argentina es el caso de Marita Verón, que su padre ha muerto de angustia buscándola y su madre aún persigue a una justicia que parece ser cómplice. Por lo que se supo de ella, estaba con el pelo pintado, con otro color de ojos, siendo madre con un proxeneta, la justicia, no sólo no pudo encontrar a Marita, sino que, tampoco puso en las rejas a los primeros secuestradores.


La trata de personas como hemos mencionado, incluye todo tipo de trabajo forzoso o remitido a través del engaño aprovechandose de la vulnerabilidad del sujeto. Donde el rol del Estado y de las instituciones sociales son de relevancia para evitar esta enajenación y asistir a quienes han atravesado situaciones.

 

Por Sofía Echazarreta y Chiara Sánchez