El veto norteamericano frena nuevamente los intentos de alto el fuego, mientras Moscú y Beijing piden una salida política basada en la solución de dos Estados.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia lamentó la incapacidad del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para detener el derramamiento de sangre en la Franja de Gaza, luego de que Estados Unidos utilizara por séptima vez su derecho a veto sobre una resolución que pedía un alto el fuego, la liberación de rehenes y la apertura de corredores humanitarios.
En un comunicado oficial, Moscú calificó la situación como “profundamente lamentable y decepcionante”, subrayando que el castigo colectivo contra la población civil palestina no puede justificarse por el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023. Según Rusia, la paz en Medio Oriente solo será posible con una solución justa de la cuestión palestina y el respeto a los derechos legítimos del pueblo palestino.
Por su parte, China reiteró su postura a través del canciller Wang Yi, quien en un encuentro con su par de Marruecos, Nasser Bourita, remarcó la necesidad urgente de un alto el fuego integral. Beijing llamó a la comunidad internacional a unirse para aliviar la catástrofe humanitaria y destacó que “Gaza y Cisjordania son territorios inalienables de Palestina”.
China también insistió en que cualquier acuerdo de gobernanza o reconstrucción posterior a la guerra debe respetar la voluntad de los palestinos y apuntalar la solución de dos Estados. Además, pidió apoyar la plena adhesión de Palestina a la ONU y rechazar acciones unilaterales que socaven una salida negociada.
El bloqueo sistemático en el Consejo de Seguridad refleja la creciente fractura en la diplomacia global: mientras Estados Unidos sostiene a Israel en su ofensiva, potencias como Rusia y China buscan consolidar un eje de presión que legitime las demandas palestinas y exhiba el desgaste del multilateralismo bajo la actual coyuntura.
La parálisis del Consejo de Seguridad vuelve a dejar en evidencia que la geopolítica pesa más que el sufrimiento humano. Mientras Estados Unidos utiliza su veto como escudo para Israel, Rusia y China capitalizan la indignación internacional y se posicionan como defensores de la causa palestina. Sin embargo, más allá de los discursos, la realidad es que Gaza sigue pagando con vidas civiles el precio de un tablero global fragmentado. En este escenario, la solución de dos Estados aparece como el único horizonte posible, aunque cada vez más distante.
