El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó la retirada del país de 66 organizaciones internacionales, entre ellas 31 entidades vinculadas a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), al considerar que “ya no favorecen los intereses estadounidenses”.
La decisión fue comunicada a través de un memorando oficial de la Casa Blanca, en el que se instruye a los distintos organismos del gobierno federal a poner fin a la participación, aportes financieros y cooperación institucional con aquellos entes multilaterales que, según la administración Trump, “no representan adecuadamente las prioridades estratégicas de Estados Unidos”.
Cuestionamientos al sistema multilateral
Desde el Ejecutivo estadounidense argumentaron que muchas de estas organizaciones “funcionan de manera ineficiente”, promueven agendas “contrarias a la soberanía nacional” o mantienen posiciones críticas hacia Washington en temas de política exterior, comercio y derechos humanos.
En particular, se señaló que 31 de las entidades afectadas forman parte del sistema de la ONU, organismo que Trump ha cuestionado en reiteradas oportunidades por su estructura, su financiamiento y su rol en conflictos internacionales.
“Estados Unidos no seguirá financiando organismos que no defienden sus intereses ni respetan su liderazgo”, indicaron fuentes cercanas a la Casa Blanca.
Impacto global y reacciones internacionales
La medida generó preocupación en la comunidad internacional, ya que Estados Unidos es uno de los principales financiadores de numerosos organismos multilaterales. Diplomáticos y analistas advirtieron que la retirada podría afectar programas clave en áreas como salud, educación, asistencia humanitaria y cooperación internacional.
Desde distintos países y organismos se reclamó que Washington reconsidere su postura, alertando sobre el debilitamiento del sistema multilateral y el impacto que la decisión podría tener en regiones en desarrollo.
Una política ya conocida
La decisión se inscribe en una línea de política exterior que Trump ya había impulsado durante su anterior mandato, marcada por el lema “Estados Unidos primero”, con una visión crítica hacia los acuerdos y estructuras multilaterales.
En ese período, Washington se retiró o redujo su participación en distintos acuerdos y organismos internacionales, priorizando negociaciones bilaterales y decisiones unilaterales.
Un escenario de incertidumbre
La salida de Estados Unidos de estas 66 organizaciones abre un escenario de incertidumbre global, tanto por el impacto financiero como por el rol político que el país deja vacante en foros internacionales clave.
Analistas coinciden en que la medida podría reconfigurar equilibrios de poder dentro de la ONU y otros organismos, al tiempo que plantea interrogantes sobre el futuro de la cooperación internacional en un contexto global cada vez más fragmentado.
