Crédito en pausa: se enfrían los préstamos y crece la mora en Argentina

Crédito en pausa: se enfrían los préstamos y crece la mora en Argentina

El financiamiento en pesos pierde impulso en 2026 y los bancos endurecen condiciones en un contexto de mayor incertidumbre.

El crédito al sector privado en Argentina muestra señales de estancamiento en el arranque de 2026. Así lo advirtió el economista Guillermo Barbero, quien señaló que el crecimiento de los préstamos en pesos se frenó en términos reales y que el aumento de la mora comienza a encender luces de alerta en el sistema financiero.

De acuerdo a datos elaborados en base al Banco Central de la República Argentina, el financiamiento en moneda local —que incluye tarjetas de crédito, préstamos personales y comerciales— ya no logra superar el ritmo de la inflación mensual. Esto implica que, aunque los montos nominales crezcan, el crédito se mantiene estancado o incluso cae en términos reales.

Los números reflejan una desaceleración generalizada: el total de préstamos en pesos registró una baja real del 0,6%, con retrocesos del 0,9% en el crédito comercial, del 0,4% en el personal y del 2,9% en el prendario. En tanto, las tarjetas de crédito apenas mostraron un leve avance del 0,2%, considerado poco significativo.

Este escenario impacta directamente en el consumo, especialmente en un país donde el financiamiento en cuotas es una herramienta clave para sostener el gasto de los hogares.

Uno de los factores centrales detrás del freno es el cambio en la política de los bancos. Según Barbero, las entidades comenzaron a endurecer las condiciones de acceso al crédito, elevando los requisitos de scoring y restringiendo el financiamiento, especialmente para quienes tienen ingresos informales o historial crediticio débil.

“El contexto político influye: cuando aparecen señales de incertidumbre, los bancos se vuelven más conservadores”, explicó el economista, marcando el vínculo entre expectativas y decisiones financieras.

Otro dato preocupante es el crecimiento sostenido de la mora desde mediados de 2025. Para el analista, este fenómeno es en parte “autoinducido”: tras un período de fuerte expansión del crédito —que llegó a crecer hasta un 130% real—, el sistema entra ahora en una fase de ajuste.

La dificultad para refinanciar deudas y el encarecimiento del crédito generan un efecto dominó que impacta tanto en las familias como en las pequeñas empresas.

En este contexto, el único segmento que muestra dinamismo es el crédito hipotecario, con crecimiento real sostenido desde hace más de un año y medio. Sin embargo, su peso dentro del sistema financiero sigue siendo limitado frente al conjunto de préstamos.

Más allá del ciclo actual, Barbero planteó un desafío de fondo: la baja capacidad de endeudamiento en Argentina. “Un individuo puede endeudarse dos o tres veces su ingreso, lo que resulta insuficiente para acceder a bienes como una vivienda o un vehículo”, explicó.

Factores como tasas elevadas, presión impositiva y plazos cortos siguen condicionando el desarrollo del crédito, limitando su impacto en la economía real.

En este escenario, el sistema financiero enfrenta un dilema: sostener el crédito sin disparar la mora, en un contexto donde la estabilidad económica y la confianza vuelven a ser determinantes.