El INDEC difundirá este martes 13 de octubre, a las 16, el índice de precios al consumidor. Las proyecciones privadas anticipan una leve aceleración respecto del 1,7% registrado en agosto, con los alimentos y los productos estacionales entre los principales factores de presión.
La inflación vuelve a ocupar el centro de la agenda económica argentina. Este martes se conocerá cuánto aumentaron los precios durante septiembre, un dato clave para evaluar la evolución del poder adquisitivo y el ritmo de desaceleración del costo de vida.
Hasta esta mañana, el resultado oficial todavía no había sido publicado. Las estimaciones de las consultoras se ubicaban entre el 1,8% y el 2,1% mensual, por lo que anticipaban un incremento moderado frente al mes anterior.
Qué esperan los analistas
El Relevamiento de Expectativas de Mercado que elabora el Banco Central reunió una previsión del 1,9% para septiembre. Ese porcentaje corresponde a las estimaciones de los participantes de la encuesta y no constituye una medición oficial de inflación.
Entre los pronósticos particulares, EconViews calculó un 1,8% y C&T Asesores Económicos un 1,9%. Eco Go y la Fundación Libertad y Progreso proyectaron un 2%, mientras que Equilibra estimó un 2,1%.
Si el resultado se ubicara en el 1,9%, representaría una aceleración de 0,2 puntos porcentuales respecto de agosto, cuando el índice nacional aumentó un 1,7%.
Alimentos y productos estacionales, bajo la lupa
Las mediciones privadas señalaron a los alimentos como uno de los componentes que habrían impulsado los aumentos de septiembre. También identificaron presión en verduras y prendas de vestir, en coincidencia con el cambio de temporada.
Equilibra estimó que los precios estacionales subieron más del 4%, mientras que los regulados avanzaron alrededor del 2,7%. Son cálculos preliminares que deberán contrastarse con el informe nacional.
La publicación permitirá observar, además, la inflación núcleo, que excluye los componentes estacionales y regulados. Este indicador ayuda a evaluar si los aumentos responden a movimientos puntuales o a una tendencia más extendida.
Qué significa para el bolsillo
Una inflación más baja implica que los precios aumentan a menor velocidad; no significa que vuelvan a los valores anteriores. Por eso, aun con porcentajes mensuales moderados, los hogares necesitan comparar la evolución de sus ingresos con el costo de sus compras y servicios.
El efecto tampoco es igual para todas las familias. Un hogar que destina una mayor proporción de sus ingresos a alimentos puede experimentar una presión diferente de otro cuyo gasto se concentra en alquiler, transporte o salud.
La atención de este martes estará puesta tanto en el porcentaje general como en los rubros de mayor incidencia. El dato oficial permitirá confirmar si septiembre mantuvo la inflación por debajo del 2% o si registró un repunte mayor al esperado.
