La industria pierde nueve empleos por hora y advierten por un fuerte deterioro del sector formal

La industria pierde nueve empleos por hora y advierten por un fuerte deterioro del sector formal

El economista Diego Coatz alertó sobre la caída de la actividad industrial, la pérdida de empleo formal y el impacto de la sobreproducción china. “Argentina está entrando en la trampa latinoamericana”, sostuvo.

El director ejecutivo de Industria y Desarrollo, Diego Coatz, advirtió sobre el delicado presente que atraviesa la industria argentina, marcado por una fuerte caída de la actividad, pérdida sostenida de empleo formal y un escenario internacional cada vez más complejo por la sobreproducción de China y la creciente competencia de productos importados.

El economista sostuvo que la leve recuperación observada en marzo “no cambia la tendencia” y anticipó que abril volvería a mostrar indicadores negativos. Además, proyectó para 2026 una caída industrial cercana al 1,5%.

Según explicó, la utilización de la capacidad instalada continúa por debajo del 60%, ubicándose alrededor del 59,8%, mientras que en el último año se perdieron 42 mil puestos industriales formales.

“La actividad viene en caída con sectores muy golpeados y con un empleo que, si uno suma el directo y el indirecto, está casi 75 mil puestos abajo que hace un año. Estamos hablando de que se pierden nueve empleos por hora”, afirmó en declaraciones radiales.

Una industria por debajo de los niveles de 2022

Coatz señaló que, tras el rebote registrado a fines de 2024, la actividad industrial volvió a mostrar señales negativas.

“Desde febrero del año pasado cayó 4% y todavía está más de 10% abajo de los niveles de 2022 y también de 2017. Más allá de esta mejora de marzo, los números son malos”, remarcó.

Además, sostuvo que los datos adelantados de sectores clave como cemento, automotriz y materiales para la construcción anticipan un nuevo retroceso para abril.

“La situación es preocupante”, resumió.

“La informalidad se come al empleo formal”

El economista advirtió además sobre un proceso de deterioro estructural que impacta directamente sobre el empleo formal y la clase media.

“Argentina está entrando en la trampa latinoamericana, donde el sector informal de la economía, con menos salarios, menos productividad y menores ingresos, se va comiendo como Pacman al sector formal”, describió.

En esa línea, explicó que el empleo registrado, históricamente vinculado al crecimiento de la clase media, atraviesa una fuerte retracción.

“El sector formal, que básicamente es el que genera una clase media más importante, se viene achicando fuertemente”, afirmó.

Más de 3.000 industrias cerradas

Pese al escenario adverso, Coatz destacó la capacidad de resistencia de parte del entramado industrial argentino.

“La industria argentina es muy resiliente. El país tiene capacidades productivas en sectores metalmecánicos, automotrices, autopartistas, farmacéuticos, nucleares y satelitales”, señaló.

Sin embargo, reconoció que en los últimos dos años y medio cerraron más de 3.000 industrias y se perdieron más de 100 mil empleos.

Según indicó, los sectores más afectados son los intensivos en mano de obra, históricamente ligados al sostenimiento de la clase media.

“Si esta tendencia continúa y no cambia, el próximo año y medio el mercado de trabajo formal se va a seguir dañando mucho”, advirtió.

El impacto de China y la competencia importada

Coatz también puso el foco en el contexto internacional y en la presión que genera la sobreproducción china sobre las economías emergentes.

“Es un mundo súper complicado, donde hay sobreproducción y esa sobreproducción que no se puede vender a países que hoy están defendiendo sus mercados, como Estados Unidos o Europa, viene a nuestra región a precios de remate”, explicó.

Además, señaló problemas de competitividad vinculados al tipo de cambio, el aumento de costos en dólares y el avance del contrabando.

“Con este tipo de cambio barato y una Aduana que no logra terminar de controlar, metés contrabando, lo vendés en canales informales sin pagar impuestos y una pyme que tiene cuatro o cinco empleados en blanco no puede competir”, sostuvo.

En ese contexto, afirmó que muchos productos importados ingresan al país con valores “desleales”, subsidiados en sus países de origen.

“Hay cosas que Argentina puede producir a precios competitivos de Occidente sin mayores problemas, pero no se puede competir contra subsidios o contra quienes no pagan impuestos”, remarcó.

“La estabilidad sola no alcanza”

El economista aclaró además que Argentina produce apenas entre el 10% y el 15% de los bienes que importa, especialmente en rubros vinculados a tecnología y bienes de capital.

Finalmente, consideró que el Gobierno podría avanzar con medidas específicas para proteger sectores industriales si continúa el deterioro de la actividad y el empleo.

“Todos los gobiernos, más allá de sus ideologías, van adaptándose a las circunstancias. Confío en que si la actividad no repunta y el empleo sigue cayendo, se tomen medidas puntuales para defender y potenciar algunos sectores”, señaló.

Y concluyó: “La estabilidad macroeconómica y el orden fiscal son importantes, pero estos equilibrios todavía no son sustentables y se están dando sin crecimiento. Es muy importante mover la construcción, el comercio y la industria para que lo sienta la calle y lo sienta la gente”.