La inflación volvió a acelerarse: marzo marcó 3,4% y rompe la tendencia del inicio de 2026

La inflación volvió a acelerarse: marzo marcó 3,4% y rompe la tendencia del inicio de 2026

El IPC superó los tres puntos por primera vez en el año y acumuló 9,4% en el primer trimestre. Precios regulados, combustibles y alimentos vuelven a presionar.

Por Martín Ríos

La inflación volvió a encender señales de alerta en la economía argentina. Según el último informe del INDEC, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de marzo se ubicó en 3,4%, marcando una aceleración respecto a los meses anteriores y llevando el acumulado del primer trimestre al 9,4%.

El dato no solo supera la barrera simbólica del 3%, sino que además confirma una tendencia que empieza a consolidarse: la dificultad para sostener el proceso de desaceleración inflacionaria en un contexto de corrección de precios y tensiones externas.

En la comparación interanual, el índice mostró una suba del 32,6%, levemente por debajo del 33,1% registrado en febrero, aunque sin lograr perforar con claridad la inercia inflacionaria.

El principal salto se dio en el rubro Educación, que registró un aumento del 12,1%, impulsado por el inicio del ciclo lectivo. Sin embargo, más allá del componente estacional, el dato refleja la presión que siguen ejerciendo los servicios en la estructura de precios.

Le siguió Transporte, con un incremento del 4,1%, en gran parte vinculado al aumento de combustibles. Desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, los precios del sector acumulan subas cercanas al 23%, impactando directamente en la logística y el costo de vida.

En paralelo, los precios regulados crecieron un 5,1%, traccionados por ajustes en tarifas de servicios públicos, transporte y educación, consolidándose como uno de los factores más relevantes del mes.

Otro de los focos de tensión volvió a ser el rubro alimentos, especialmente la carne. Según datos del sector, los cortes registraron subas de hasta el 10,6% en marzo, con picos en productos de consumo masivo como la picada común (20,4%) y la carnaza (17,7%).

Este comportamiento impacta de manera directa en el índice general y golpea con mayor fuerza a los sectores medios y bajos, donde la alimentación representa una porción significativa del gasto mensual.

Más allá del dato puntual, el número de marzo confirma un fenómeno más profundo: la inflación se mantiene por encima del 2% mensual desde hace siete meses consecutivos, alejándose de las metas oficiales que apuntaban a una desaceleración más marcada hacia mediados de año.

En este contexto, distintos analistas coinciden en que la dinámica inflacionaria responde a una combinación de factores: ajustes de precios relativos, impacto de variables externas y una falta de anclas claras en la política económica.

“El 3,4% marca una inflación que no baja desde hace meses. Hay componentes transitorios, pero también tensiones estructurales en la economía”, señalaron desde el sector privado.

El impacto no fue homogéneo en todo el país. Regiones como el Noreste (4,1%) y el Noroeste (4%) se ubicaron por encima del promedio nacional, mientras que la Patagonia (2,5%) mostró un comportamiento más moderado.

En ciudades como Rosario, donde el costo de vida combina factores urbanos con dinámicas regionales, la inflación se siente con especial intensidad en rubros clave como alimentos, transporte y servicios.

El dato de marzo también sorprendió al mercado. La mayoría de las consultoras había proyectado una inflación entre el 3% y el 3,2%, quedando por debajo del resultado final.

Desde el Gobierno, el ministro de Economía Luis Caputo atribuyó la suba a factores externos, como la guerra en Medio Oriente, y al proceso de corrección de precios relativos. En la misma línea, el presidente Javier Milei reconoció que el dato “no es bueno”, aunque sostuvo que la tendencia debería revertirse en los próximos meses.

Más allá de las explicaciones coyunturales, el dato deja una conclusión clara: la inflación sigue siendo el principal desafío de la economía argentina.

Y aunque el proceso de estabilización muestra avances en algunos frentes, la dinámica de precios aún no logra consolidar un sendero descendente sostenido.

Para el bolsillo, la realidad es inmediata. Para la política económica, el margen de error empieza a achicarse.