Argentina está otra vez en la final: sufrimiento, locura y un país que sueña con la gloria

Argentina está otra vez en la final: sufrimiento, locura y un país que sueña con la gloria

La Selección derrotó 2 a 1 a Inglaterra con una remontada inolvidable y jugará el domingo ante España. Del silencio y la angustia al grito interminable: millones de argentinos vuelven a vivir una final del mundo.

Por: Diego Marquez

Argentina está en la final. Hay que escribirlo, leerlo y repetirlo varias veces para empezar a creerlo. La Selección volvió a desafiar los límites de la emoción, derrotó 2 a 1 a Inglaterra y quedó a un solo partido de conquistar nuevamente la Copa del Mundo.

No fue una clasificación tranquila. Con Argentina nunca lo es. Hubo nervios, sufrimiento, manos transpiradas, corazones acelerados y televisores que parecían avanzar más lentamente que el reloj del estadio.

Inglaterra se puso en ventaja durante el segundo tiempo y el país quedó envuelto en un silencio cargado de angustia. Algunos cambiaron de lugar, otros se pararon frente al televisor y muchos recurrieron a las cábalas: la misma camiseta, el mismo sillón, la copa sin lavar, la bandera en la ventana o ese familiar que debía regresar inmediatamente al sitio donde había comenzado el partido.

Una remontada para la historia

Cuando la derrota parecía acercarse, apareció una vez más el carácter del campeón.

A los 85 minutos, Enzo Fernández convirtió el empate después de una asistencia de Lionel Messi. El gol abrió una puerta que parecía cerrada y transformó la preocupación en una esperanza desesperada.

Argentina fue por más. No se conformó con llevar el encuentro al alargue. Empujó con fútbol, coraje y esa rebeldía que acompaña a esta generación desde hace años.

En tiempo adicional, Messi volvió a encontrar el espacio y Lautaro Martínez conectó de cabeza para marcar el 2 a 1. Fue el gol de la locura. El que hizo saltar mesas, volar almohadones y despertar barrios enteros. El que convirtió lágrimas de miedo en lágrimas de felicidad.

El pitazo final liberó toda la tensión acumulada. Los jugadores se abrazaron sobre el césped, mientras las calles argentinas comenzaban a poblarse de camisetas, banderas y bocinazos.

Rosario volvió a vestirse de celeste y blanco

En Rosario, la ciudad de Messi, el festejo tuvo una emoción especial. Desde balcones, bares y viviendas familiares se escuchó el mismo grito. Las banderas aparecieron en las ventanas y numerosos hinchas salieron a celebrar bajo el frío.

Por algunos minutos desaparecieron las diferencias, las preocupaciones y las discusiones cotidianas. Solo quedaron la camiseta, el abrazo con el desconocido y una alegría compartida por generaciones enteras.

Los más grandes recordaron a Maradona y México 1986. Los chicos volvieron a mirar a Messi como aquel capitán que todavía conduce los sueños de todo un país.

Una final que ya comenzó a jugarse

Argentina enfrentará a España el domingo 19 de julio en East Rutherford, Nueva Jersey. Será una final inédita y la oportunidad de defender el título conquistado en Qatar 2022.

Hasta entonces habrá ansiedad, pronósticos y discusiones sobre la formación. También regresarán las promesas, las cábalas y esa sensación de que faltan demasiadas horas para que comience el partido.

Será difícil dormir. Será imposible pensar en otra cosa.

Argentina está nuevamente en la final del mundo. Después del sufrimiento llegó el festejo, pero todavía queda el último paso. El más difícil, el más hermoso y el que puede convertir esta aventura en gloria eterna.

Porque este equipo volvió a demostrar que nunca está vencido. Porque Messi todavía sueña. Porque millones de argentinos también.

Y porque el domingo, durante noventa minutos —o los que sean necesarios—, un país entero volverá a jugar la final

 Por: Diego Marquez