La Villa Suramericana cambia el sur de Rosario y dejará un nuevo barrio como legado

La Villa Suramericana cambia el sur de Rosario y dejará un nuevo barrio como legado

Cinco torres, 254 departamentos, un Centro Acuático y la renovación del entorno del ex Batallón 121 forman parte de una transformación que busca trascender los Juegos Suramericanos 2026.

ROSARIO. — Los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 no sólo modificarán durante dos semanas el ritmo deportivo de Rosario. Una de las principales transformaciones quedará instalada en el sur de la ciudad, donde el antiguo predio del Batallón 121 se convirtió en el escenario de un ambicioso proyecto habitacional, deportivo y urbano.

La Villa Suramericana será durante septiembre el lugar de alojamiento de buena parte de los atletas que llegarán desde 15 países de Sudamérica. Pero una vez terminada la competencia, las viviendas dejarán de funcionar como alojamiento para convertirse en parte de la oferta habitacional permanente de Rosario.

Cinco torres y 254 departamentos

El complejo está compuesto por cinco torres con 254 departamentos de dos y tres dormitorios, construidas sobre tres manzanas del predio del ex Batallón 121, en el sector delimitado por Ayacucho, Ibáñez y la continuación de Benito Juárez.

La obra fue concebida desde el comienzo con un doble objetivo: responder a las necesidades de los Juegos y dejar infraestructura que pueda ser utilizada por los rosarinos una vez finalizado el evento.

Según información oficial, las unidades serán comercializadas posteriormente dentro de programas vinculados al acceso a la vivienda.

La inauguración de la Villa está prevista para este domingo 30 de agosto, desde las 15, junto con la finalización de las obras de renovación de calle Ayacucho y la presentación de la nueva Capiplaza.

El deporte como motor de la transformación

A pocos metros de las viviendas se encuentra otra de las grandes obras que dejarán los Juegos: el Centro Acuático Provincial.

El complejo contará con una pileta olímpica cubierta de 50 metros y otra destinada a saltos ornamentales. Durante los Juegos será escenario de competencias de natación, waterpolo, natación artística y saltos, mientras que después quedará como infraestructura deportiva permanente para Rosario y la provincia.

La combinación de viviendas, deporte y espacios públicos busca consolidar una nueva centralidad en una zona que durante años estuvo condicionada por la presencia del antiguo predio militar.

Del antiguo Batallón 121 a un nuevo espacio urbano

La transformación también alcanza el entorno.

La recuperación del predio permitió incorporar nuevos espacios públicos y deportivos, entre ellos el Museo del Deporte Santafesino y sectores destinados a actividades deportivas.

En las últimas semanas, además, comenzó la demolición del histórico muro que separaba el predio del barrio La Bajada. La intervención permitirá avanzar posteriormente con un nuevo bulevar que conectará ambos sectores y dará un nuevo frente urbano a las viviendas.

El objetivo es que el área deje de funcionar como un espacio aislado y pase a integrarse con los barrios que la rodean.

Ayacucho también cambia

La transformación incluye la renovación del corredor de calle Ayacucho, con mejoras en calles, veredas, iluminación y espacios públicos.

Estas obras acompañan el desarrollo de la Villa y del Centro Acuático y buscan mejorar la circulación y la conexión del sector sur con el resto de Rosario.

De esta manera, el impacto de los Juegos no queda concentrado en los escenarios donde se disputarán las competencias: también se refleja en infraestructura urbana que continuará siendo utilizada cuando las delegaciones regresen a sus países.

Un legado que va más allá de los 15 días

Los XIII Juegos Suramericanos se desarrollarán entre el 12 y el 26 de septiembre de 2026 en Rosario, Santa Fe y Rafaela, con la participación de más de 4.000 atletas de 15 países.

Para Rosario, buena parte del legado quedará concentrado en el sur: viviendas, instalaciones deportivas, calles renovadas, nuevos espacios públicos y una mayor integración del antiguo Batallón 121 con los barrios vecinos.

La Villa Suramericana tendrá así dos vidas. Primero será la casa de los atletas que llegarán a Rosario para competir por sus países. Después, se convertirá en una nueva pieza del mapa urbano de la ciudad.

El desafío será que esta transformación no termine con la clausura de los Juegos, sino que se traduzca en más deporte, más vivienda y mejores espacios públicos para los rosarinos.