Un hospital pensado para los chicos: arte, juego y salud transforman la espera en el Vilela

Un hospital pensado para los chicos: arte, juego y salud transforman la espera en el Vilela

El nuevo Hospital de Día Oncohematológico del Hospital de Niños Víctor J. Vilela incorporó espacios lúdicos, intervenciones artísticas y un enfoque humanizado para acompañar a pacientes y familias durante los tratamientos, convirtiendo la espera en una experiencia más cálida y esperanzadora.

La lucha contra el cáncer infantil no se libra únicamente con medicamentos, tecnología o tratamientos médicos. También necesita de espacios que contengan emocionalmente a los niños y a sus familias. Con esa premisa, el Hospital de Niños Víctor J. Vilela inauguró su nuevo Hospital de Día Oncohematológico, un lugar donde el arte, el juego y la salud conviven para hacer más llevadero cada momento del tratamiento.

El renovado espacio fue diseñado bajo un concepto de humanización de la atención, incorporando ambientes luminosos, coloridos e intervenciones artísticas que buscan reducir el estrés que genera la permanencia hospitalaria. La iniciativa pone el foco en el bienestar integral de los pacientes, entendiendo que el acompañamiento emocional es una parte esencial del proceso de recuperación.

Uno de los aspectos más destacados es la incorporación de sectores de juego y recreación, donde los niños pueden dibujar, leer, jugar e interactuar mientras esperan la atención médica. La propuesta busca que la espera deje de asociarse exclusivamente a la enfermedad y se transforme en un momento de encuentro, creatividad y contención.

El proyecto fue posible gracias al trabajo conjunto entre el Municipio, el equipo de salud del Hospital Vilela y diversas organizaciones e instituciones que colaboraron con el diseño artístico y la ambientación del lugar. La participación comunitaria permitió crear un entorno pensado especialmente para la infancia y sus familias.

Desde el hospital destacaron que los tratamientos oncohematológicos suelen requerir largas jornadas de permanencia, por lo que disponer de un espacio amable mejora la experiencia de los pacientes y también la de los profesionales que los acompañan diariamente.

La propuesta refleja una tendencia cada vez más extendida en los principales centros pediátricos del mundo: comprender que el cuidado de la salud no termina en el diagnóstico o el tratamiento, sino que también incluye el respeto por las emociones, el juego y el derecho de cada niño a vivir su infancia aun en medio de una enfermedad.

Con esta iniciativa, Rosario vuelve a posicionarse como una ciudad que apuesta por una medicina más cercana, donde la ciencia y la sensibilidad trabajan de la mano para brindar una atención de mayor calidad a quienes más la necesitan.