Cada 29 de julio Argentina conmemora el Día de la Cultura Nacional en homenaje a Ricardo Rojas. La fecha también invita a recordar uno de los episodios más oscuros para la educación y la ciencia del país: la Noche de los Bastones Largos.
Cada 29 de julio, Argentina celebra el Día de la Cultura Nacional, una jornada destinada a revalorizar el patrimonio cultural, la educación, el pensamiento y las expresiones artísticas que construyen la identidad del país. La fecha fue establecida en homenaje al escritor, historiador y educador Ricardo Rojas, fallecido el 29 de julio de 1957, una de las figuras más influyentes de la cultura argentina del siglo XX.
Rojas dedicó gran parte de su obra a reflexionar sobre la identidad nacional, convencido de que la cultura era un puente entre las tradiciones, la educación y el futuro de la Argentina. Sus libros y su labor como rector de la Universidad de Buenos Aires dejaron una huella que aún hoy forma parte del pensamiento argentino.
Una cultura que se construye todos los días
La cultura no se limita a los grandes escenarios o museos. También vive en las bibliotecas populares, los clubes de barrio, las escuelas, los centros culturales, las fiestas populares, la música, el teatro independiente y las tradiciones que se transmiten de generación en generación.
En ciudades como Rosario, la actividad cultural constituye uno de los pilares de la vida comunitaria, con una intensa agenda de festivales, ferias, espacios públicos, artistas y proyectos que fortalecen el encuentro y la participación ciudadana.
El recuerdo de la Noche de los Bastones Largos
La misma fecha también invita a recordar un episodio que marcó profundamente la historia de la educación y la ciencia argentinas: la Noche de los Bastones Largos, ocurrida el 29 de julio de 1966.
Esa noche, pocas semanas después del golpe de Estado encabezado por Juan Carlos Onganía, fuerzas policiales irrumpieron violentamente en varias facultades de la Universidad de Buenos Aires, que habían sido ocupadas por docentes, investigadores y estudiantes en defensa de la autonomía universitaria.
La represión dejó cientos de detenidos, profesores y alumnos golpeados con bastones, laboratorios destruidos y provocó el exilio de numerosos científicos e intelectuales. Aquel hecho significó un duro retroceso para el desarrollo científico y académico del país y es recordado como uno de los ataques más graves contra la universidad pública argentina.
Cultura, educación y memoria
A casi seis décadas de aquellos acontecimientos, el Día de la Cultura Nacional también representa una oportunidad para reafirmar el valor de la educación, el pensamiento crítico, la investigación y la libertad de expresión como pilares fundamentales de una sociedad democrática.
Celebrar la cultura implica reconocer el trabajo cotidiano de docentes, artistas, escritores, investigadores y trabajadores culturales, pero también mantener viva la memoria de los momentos en que esos valores fueron amenazados. Porque una nación fortalece su identidad no solo preservando su patrimonio, sino también aprendiendo de su propia historia.
