Este domingo 16 de agosto, Argentina celebra el Día de las Infancias. Una fecha dedicada a los más pequeños que también puede convertirse en una oportunidad para reconocer a nuestros hijos, sin importar su edad, y recordar al niño que alguna vez fuimos.
Hay días que tienen una capacidad especial para atravesar generaciones. El Día de las Infancias es uno de ellos.
Este domingo 16 de agosto, familias de todo el país vuelven a reunirse alrededor de una celebración tradicionalmente asociada a los juguetes, los regalos y las actividades para los más chicos.
Pero detrás de todo eso existe algo mucho más profundo: la infancia es una etapa que termina en el calendario, aunque nunca desaparece completamente de nuestra vida.
Del Día del Niño al Día de las Infancias
Durante décadas, los argentinos conocimos esta celebración como el Día del Niño. Con el tiempo comenzó a utilizarse la denominación Día de las Infancias, buscando representar las distintas maneras de transitar esa etapa de la vida.
Más allá del nombre, el espíritu esencial permanece: poner a los chicos en el centro, reconocer sus derechos y recordar la importancia que tienen el afecto, la educación, el juego, la protección y la familia durante los primeros años.
También existe el niño que llevamos adentro
Quizás esta fecha pueda permitirnos una mirada diferente.
Los adultos acumulamos responsabilidades, trabajos, preocupaciones y obligaciones. Sin embargo, en algún rincón siguen viviendo aquel chico que esperaba un regalo, la bicicleta de la primera aventura, los amigos del barrio, los juegos en la vereda, la escuela, los abuelos y aquellos domingos que parecían interminables.
Crecer no necesariamente significa abandonar a ese niño.
Conservar la curiosidad, sorprendernos, jugar, imaginar y emocionarnos con las cosas sencillas puede ser una manera de mantener viva una parte fundamental de nuestra historia.
¿Y el Día del Hijo?
En Argentina tenemos Día de la Madre, Día del Padre, Día de los Abuelos y numerosas celebraciones familiares. Sin embargo, no existe en el calendario tradicional argentino un Día del Hijo con la misma instalación social y cultural.
Por eso, el Día de las Infancias también puede tener otro significado.
Porque nuestros hijos pueden tener 5, 20, 40 o 60 años y para sus padres continuarán siendo hijos.
Tal vez hoy sea también una buena oportunidad para llamarlos, abrazarlos, compartir una comida o simplemente decirles cuánto significan para nosotros.
No hace falta que sean niños para celebrarlos.
Una celebración que puede unir generaciones
Mientras los más pequeños disfrutan de sus regalos y juegos, los mayores podemos aprovechar la jornada para recuperar recuerdos y construir otros nuevos.
Celebrar a quienes hoy están viviendo su infancia.
Celebrar a nuestros hijos, aunque hayan crecido.
Y permitirnos por un momento volver a mirar el mundo con aquellos ojos con los que alguna vez descubrimos todo por primera vez.
Porque todos fuimos niños, todos guardamos una infancia y, para alguien, muchos seguiremos siendo hijos durante toda la vida.
Feliz Día de las Infancias. Y feliz día también para ese niño que todavía llevamos dentro.
