Equinoccio de primavera 2026: a qué hora ocurre y cuáles son sus historias y leyendas

Equinoccio de primavera 2026: a qué hora ocurre y cuáles son sus historias y leyendas

El fenómeno astronómico que marca el comienzo de la primavera en el hemisferio sur tendrá lugar este martes 22 de septiembre a las 21:05 en la Argentina. Desde la antigüedad fue asociado con el renacimiento de la naturaleza, la fertilidad y el equilibrio.

Aunque en la Argentina el Día de la Primavera se celebra tradicionalmente cada 21 de septiembre, el inicio astronómico de la estación no tiene una fecha ni un horario fijos. En 2026, el equinoccio se producirá este martes 22 de septiembre a las 21:05, hora oficial argentina.

En ese momento comenzará la primavera en el hemisferio sur y el otoño en el hemisferio norte. El próximo cambio de estación llegará con el solsticio del 21 de diciembre, que marcará el inicio del verano austral.

¿Qué es el equinoccio?

El equinoccio se produce cuando el Sol cruza el ecuador celeste, una línea imaginaria proyectada desde el ecuador terrestre hacia el espacio. Durante ese momento, ninguno de los dos hemisferios se encuentra inclinado directamente hacia el Sol.

La palabra “equinoccio” proviene del latín aequus, que significa igual, y nox, noche. Por eso suele afirmarse que durante esta jornada el día y la noche tienen exactamente doce horas cada uno.

Sin embargo, esto no es completamente preciso. La refracción de la luz en la atmósfera permite observar el Sol durante algunos minutos antes de su salida real y después de que ya descendió bajo el horizonte. Además, el amanecer y el atardecer se calculan tomando el borde superior del disco solar.

Como resultado, el día del equinoccio suele tener algunos minutos más de luz que de oscuridad. La jornada en la que ambas duraciones son prácticamente iguales se denomina “equilux” y puede producirse algunos días antes o después, dependiendo de la ubicación geográfica.

¿Por qué cambia la fecha cada año?

La Tierra tarda aproximadamente 365 días y seis horas en completar su recorrido alrededor del Sol. Esa diferencia respecto de los 365 días del calendario, compensada periódicamente mediante los años bisiestos, provoca que los equinoccios y solsticios cambien ligeramente de fecha y horario.

Por esa razón, el comienzo astronómico de la primavera puede producirse entre el 21 y el 23 de septiembre.

A partir del equinoccio, los días comenzarán a ser cada vez más largos en la Argentina. El Sol saldrá progresivamente más temprano y se ocultará más tarde hasta alcanzar el solsticio de verano, cuando se producirá la jornada con mayor cantidad de luz solar del año.

Un fenómeno observado desde la antigüedad

Mucho antes de la aparición de los calendarios modernos, distintas civilizaciones estudiaron el movimiento del Sol para reconocer los cambios estacionales.

Los equinoccios permitían organizar las épocas de siembra y cosecha, anticipar las variaciones del clima y establecer celebraciones religiosas. Egipcios, mayas, pueblos mesopotámicos, griegos y romanos levantaron construcciones y calendarios relacionados con el recorrido anual del Sol.

Uno de los ejemplos más conocidos se encuentra en Chichén Itzá, México. En determinados días cercanos a los equinoccios, el juego de luces y sombras sobre la pirámide de Kukulkán parece formar el cuerpo de una serpiente que desciende por una de sus escalinatas.

Este fenómeno fue interpretado como la representación de Kukulkán, la serpiente emplumada vinculada con el conocimiento, el viento y la renovación de los ciclos naturales. En la actualidad, miles de visitantes se reúnen en el lugar para observarlo.

La leyenda de Perséfone y el regreso de la primavera

En la mitología griega, el origen de las estaciones fue explicado mediante la historia de Perséfone, hija de Deméter, diosa de la agricultura y la fertilidad.

Según el relato, Perséfone fue llevada al mundo subterráneo por Hades. Deméter, entristecida por la ausencia de su hija, dejó de cuidar la tierra y provocó que los campos se volvieran estériles.

Finalmente, los dioses acordaron que Perséfone pasaría una parte del año en el mundo subterráneo y otra junto a su madre. Su regreso representaba el renacimiento de la vegetación, la aparición de las flores y el comienzo de la primavera.

La leyenda nació en el hemisferio norte, pero su mensaje sobre la renovación de la naturaleza fue adoptado como uno de los grandes símbolos universales de la estación.

Equilibrio, renovación y fertilidad

En diferentes tradiciones, el equinoccio fue considerado un momento de equilibrio entre fuerzas opuestas: luz y oscuridad, frío y calor, descanso y crecimiento.

Algunas culturas encendían fogatas, adornaban los hogares con flores o realizaban ceremonias para agradecer el regreso de la fertilidad a los campos. Los huevos, las semillas, los conejos y las flores se convirtieron en símbolos de nacimiento y abundancia.

También surgió la creencia de que durante el equinoccio podían equilibrarse huevos verticalmente debido a una supuesta modificación de la gravedad. Sin embargo, no existe ningún efecto gravitatorio especial: con paciencia, un huevo puede mantenerse de pie cualquier día del año.

La primavera austral

En el hemisferio sur, septiembre representa el despertar de la vegetación después del invierno. Los árboles recuperan sus hojas, aumentan las horas de luz y numerosas especies comienzan sus etapas reproductivas.

Para la astronomía, el cambio ocurre en un instante exacto. Para las sociedades humanas, en cambio, la llegada de la primavera continúa representando algo más amplio: una época asociada con la juventud, los encuentros al aire libre y la posibilidad de comenzar nuevamente.

Este martes, a las 21:05, la Tierra alcanzará uno de esos puntos invisibles de su recorrido alrededor del Sol. Un fenómeno que dura apenas un instante, pero que desde hace miles de años alimenta calendarios, celebraciones, historias y leyendas.