Con la llegada de las bajas temperaturas, muchas personas experimentan una sensación de cansancio permanente, dificultades para levantarse por la mañana y una disminución general de la energía durante el día.
Especialistas explican que este fenómeno está relacionado con la menor exposición a la luz solar. Durante el invierno los días son más cortos y el organismo produce mayores niveles de melatonina, una hormona vinculada al sueño y al descanso.
La reducción de la actividad física, los cambios en la alimentación y el aumento del tiempo en espacios cerrados también contribuyen a generar sensación de fatiga.
Los profesionales recomiendan aprovechar las horas de luz natural, mantener una rutina regular de sueño, realizar actividad física moderada y sostener una alimentación equilibrada rica en frutas, verduras y proteínas.
Asimismo, destacan la importancia de ventilar los ambientes incluso durante los días fríos para mejorar la calidad del aire interior y favorecer el bienestar general.
Aunque el cansancio invernal suele ser una respuesta normal del organismo, si los síntomas son intensos o se prolongan durante varias semanas se aconseja realizar una consulta médica para descartar otras causas.
Por Carolina Méndez – Salud y Bienestar
