La vicepresidenta participó de una misa en homenaje a su padre, veterano de Malvinas, y dejó definiciones políticas sobre las tensiones internas del oficialismo y la situación de Adorni.
La vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, visitó este martes la ciudad de Rosario para participar de una misa en homenaje a su padre, Eduardo Villarruel, excombatiente de Malvinas fallecido durante la pandemia de Covid-19. Sin embargo, su paso por la ciudad también dejó fuertes declaraciones políticas que volvieron a exponer las diferencias internas dentro del oficialismo.
La ceremonia religiosa se realizó en la Catedral de Rosario y contó con un discreto operativo de seguridad que no alteró la circulación habitual en el centro de la ciudad. A su llegada, la vicepresidenta fue recibida por el párroco Osvaldo Macerola y mantuvo un breve contacto con la prensa al finalizar la misa.
Consultada sobre la situación política nacional y las tensiones dentro de La Libertad Avanza, Villarruel buscó tomar distancia de las decisiones del Ejecutivo nacional. “No participo del Gobierno”, afirmó ante los periodistas, aunque dejó una definición que rápidamente generó repercusión política.
“Estamos todos esperando la declaración jurada de Adorni”, sostuvo en referencia a Manuel Adorni, sumándose así a cuestionamientos que también habían surgido desde sectores cercanos al oficialismo.
Además, la vicepresidenta remarcó la importancia del respeto dentro de la convivencia política y social, en una frase interpretada como otro mensaje hacia el entorno presidencial. “La convivencia en sociedad debe ser con respeto”, expresó.
Durante el intercambio con la prensa, Villarruel evitó profundizar sobre posibles escenarios electorales de cara a 2027 y descartó dar precisiones sobre futuras candidaturas. Antes de retirarse, destacó el vínculo afectivo que mantiene con la provincia de Santa Fe y aseguró que Rosario representa para ella “una segunda casa”.
El motivo central de su visita estuvo ligado al homenaje por el quinto aniversario del fallecimiento de Eduardo Villarruel, militar con trayectoria en el conflicto bélico de Malvinas y figura muy cercana a la vicepresidenta. Según trascendió, el encuentro religioso tuvo un perfil íntimo y familiar, aunque la presencia de la funcionaria despertó expectativa política y mediática en la ciudad.
