Bajante, sobrepesca y cambios ambientales explican la caída de especies clave. Pescadores advierten por el impacto económico y ecológico.
Por: Carolina Méndez
La falta de pescado en los ríos de Santa Fe, especialmente en el Río Paraná, encendió señales de alerta entre pescadores, comerciantes y especialistas. En los últimos meses, la captura de especies tradicionales como sábalo, boga o surubí cayó de forma notable, generando preocupación tanto por el impacto ambiental como por las consecuencias económicas.
Un fenómeno que no es casual
La escasez responde a una combinación de factores que se vienen acumulando en el tiempo. Uno de los principales es la bajante histórica del Paraná, que en los últimos años redujo el caudal de agua y afectó directamente los ciclos reproductivos de los peces.
Cuando el río baja, disminuyen las zonas de desove y crianza natural, fundamentales para la reproducción de las especies. Sin esas condiciones, la población ictícola no logra recuperarse.
Sobrepesca y presión comercial
Otro factor clave es la presión de la pesca intensiva. Durante años, la demanda comercial —especialmente para exportación— llevó a una explotación sostenida del recurso, en muchos casos sin controles suficientes.
El sábalo, una de las especies más capturadas, es también una pieza clave del ecosistema del río. Su disminución impacta en toda la cadena alimentaria.
Pescadores artesanales advierten que cada vez deben recorrer mayores distancias para obtener capturas mínimas, lo que encarece la actividad y reduce la rentabilidad.
Cambios ambientales y contaminación
A la bajante y la sobrepesca se suman factores ambientales como la contaminación, el avance de actividades industriales y los efectos del cambio climático. La alteración del hábitat natural afecta tanto la disponibilidad de alimento como la calidad del agua.
Las altas temperaturas y la menor oxigenación del río también influyen en la supervivencia de los peces, generando un escenario más hostil para su desarrollo.
Impacto en la economía local
La pesca no solo es una actividad tradicional en Santa Fe, sino también una fuente de ingreso para muchas familias. La caída en las capturas repercute en toda la cadena: pescadores, frigoríficos, transportistas y comercios.
Además, el menor volumen disponible impacta en los precios, generando aumentos en el mercado interno y menor oferta en ferias y pescaderías.
¿Hay solución?
Especialistas coinciden en que la recuperación del recurso requiere medidas sostenidas: controles más estrictos, vedas efectivas, protección de zonas de reproducción y políticas de manejo sustentable.
Mientras tanto, la situación sigue siendo un llamado de atención sobre la fragilidad del ecosistema del Paraná y la necesidad de equilibrar producción y conservación.
