Alerta por sarampión: advierten que la baja vacunación aumenta el riesgo de brotes

Alerta por sarampión: advierten que la baja vacunación aumenta el riesgo de brotes

El sarampión, una enfermedad que parecía controlada en gran parte del mundo, vuelve a encender señales de alerta. Autoridades sanitarias y especialistas advierten que la disminución en los niveles de vacunación está generando condiciones propicias para nuevos brotes.

Se trata de una enfermedad viral altamente contagiosa que puede afectar especialmente a niños, pero también a adultos no inmunizados, con posibles complicaciones graves.

El sarampión se transmite por vía aérea, a través de gotículas al toser o estornudar, y tiene una capacidad de contagio muy alta: una persona infectada puede contagiar a entre 12 y 18 personas si no están vacunadas.

Los síntomas incluyen:

  • fiebre alta
  • erupciones en la piel
  • tos y congestión
  • conjuntivitis

En casos más severos puede derivar en neumonía, encefalitis e incluso la muerte.

La principal herramienta para prevenir el sarampión es la vacuna triple viral (sarampión, rubéola y paperas), incluida en el calendario nacional.

Sin embargo, en los últimos años se registró una caída en la cobertura, impulsada por:

  • desinformación
  • menor acceso durante la pandemia
  • relajamiento en los controles sanitarios

Los especialistas coinciden en que para evitar brotes se necesita una cobertura superior al 95% de la población, algo que hoy no se estaría alcanzando en varias regiones.

Argentina había logrado eliminar la circulación endémica del sarampión, pero los expertos advierten que el virus puede reingresar fácilmente desde otros países donde sigue activo.

En ese contexto, cualquier descenso en la vacunación genera un escenario vulnerable.

Desde el sistema de salud insisten en:

  • completar el esquema de vacunación en tiempo y forma
  • controlar el carnet de niños y adultos
  • consultar ante síntomas compatibles

Además, remarcan que la vacunación no solo protege de forma individual, sino que también genera inmunidad colectiva, clave para proteger a quienes no pueden vacunarse.

El resurgimiento del sarampión no es un problema médico aislado, sino una señal de alerta sobre el sistema de prevención.

Cuando baja la vacunación, vuelven enfermedades que ya estaban controladas.

El desafío no es solo sanitario, sino también social: recuperar la confianza en las vacunas y reforzar las campañas de inmunización antes de que los brotes se conviertan en una realidad más frecuente