Especialistas advierten sobre el aumento de tumores orofaríngeos vinculados al virus y destacan la importancia de la vacunación y el diagnóstico temprano.
Durante muchos años, el cáncer de cabeza y cuello estuvo relacionado principalmente con el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol. Sin embargo, en las últimas décadas comenzó a crecer la cantidad de tumores asociados al virus del papiloma humano (VPH), especialmente aquellos que afectan las amígdalas y la base de la lengua.
El VPH comprende un conjunto de más de 200 virus. La mayoría de las personas tendrá contacto con alguno de ellos a lo largo de su vida y, en aproximadamente nueve de cada diez casos, el organismo consigue controlar la infección sin que provoque complicaciones.
El problema aparece cuando una infección causada por determinados tipos de alto riesgo persiste durante años. En esos casos puede generar alteraciones celulares y favorecer el desarrollo de distintos tumores, entre ellos los de cuello uterino, ano, pene, vagina, vulva y orofaringe.
La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer advirtió que la incidencia del cáncer orofaríngeo relacionado con el VPH se encuentra en aumento en distintos países. El tipo 16 es el más frecuentemente vinculado con estos tumores.
Síntomas que no deben ignorarse
El cáncer orofaríngeo puede desarrollarse inicialmente sin señales claras. Por eso es importante consultar a un médico u odontólogo ante la aparición de:
- Un bulto persistente en el cuello.
- Dolor de garganta que no desaparece.
- Dificultad o dolor al tragar.
- Una lesión en la boca o garganta que no cicatriza.
- Cambios prolongados en la voz o ronquera.
- Dolor de oído sin una causa evidente.
- Pérdida de peso sin explicación.
Estos síntomas también pueden corresponder a enfermedades benignas, pero su persistencia requiere una evaluación profesional.
La vacuna, una herramienta fundamental
La vacunación contra el VPH constituye una de las principales estrategias de prevención. Su mayor protección se consigue cuando se aplica antes del contacto con el virus.
En Argentina, el Calendario Nacional establece una única dosis para niñas y niños a los 11 años. También contempla esquemas de recuperación para jóvenes que no fueron vacunados a la edad indicada y dosis especiales para personas inmunocomprometidas.
La vacuna es gratuita, obligatoria y se encuentra disponible sin orden médica en hospitales y centros de salud públicos del país.
Además de vacunarse, los especialistas recomiendan evitar el tabaco, moderar el consumo de alcohol, mantener controles odontológicos periódicos y utilizar métodos de barrera durante las relaciones sexuales. La detección temprana continúa siendo decisiva para mejorar las posibilidades de tratamiento y recuperación.
