Los cambios de temperatura pueden favorecer la aparición de resfríos, gripe, bronquitis y cuadros alérgicos. Especialistas recomiendan no automedicarse y consultar ante dificultades para respirar.
Las enfermedades respiratorias pueden afectar desde la nariz y la garganta hasta los bronquios y pulmones. Entre las más frecuentes se encuentran el resfrío común, la gripe, la bronquitis, la neumonía y las crisis de asma.
Aunque muchos cuadros son leves y mejoran con reposo y cuidados generales, algunos pueden evolucionar con complicaciones, especialmente en niños pequeños, adultos mayores, embarazadas y personas con enfermedades crónicas o defensas disminuidas.
Síntomas más frecuentes
Las infecciones respiratorias pueden manifestarse con:
- Congestión o secreción nasal.
- Dolor de garganta.
- Tos seca o con expectoración.
- Fiebre.
- Dolor de cabeza o muscular.
- Cansancio y decaimiento.
- Silbidos o molestias al respirar.
No todos estos síntomas indican una infección bacteriana. Muchos cuadros son causados por virus y no requieren antibióticos.
¿Resfrío, gripe o alergia?
El resfrío suele producir congestión nasal, estornudos, dolor de garganta y tos leve. La gripe, en cambio, puede comenzar de forma repentina y provocar fiebre, dolores musculares intensos y mayor decaimiento.
Las alergias respiratorias también generan estornudos, secreción nasal y picazón en los ojos, pero habitualmente no causan fiebre. Ante síntomas persistentes o dudas sobre su origen, se recomienda realizar una consulta médica.
Cómo reducir el riesgo de contagio
Las principales medidas preventivas son:
- Lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón.
- Cubrirse la boca y la nariz con el pliegue del codo al toser o estornudar.
- Ventilar regularmente los ambientes.
- Evitar compartir vasos, cubiertos y otros objetos personales.
- Limpiar las superficies de uso frecuente.
- Evitar el contacto cercano con otras personas mientras haya fiebre o síntomas intensos.
- Mantener completo el calendario de vacunación correspondiente a cada edad y condición de salud.
- No fumar y evitar la exposición al humo del tabaco.
La higiene de manos ayuda a reducir la transmisión de microorganismos que pueden llegar a los ojos, la nariz o la boca y provocar infecciones respiratorias.
Cuándo buscar atención médica
Se debe consultar rápidamente ante dificultad para respirar, dolor u opresión en el pecho, respiración acelerada, coloración azulada en labios o rostro, confusión, fiebre persistente o un empeoramiento repentino.
También requieren atención la tos con sangre, los síntomas que se prolongan durante más de tres semanas y la fiebre de 38 grados o más en bebés menores de tres meses.
Los niños, adultos mayores y pacientes con asma, EPOC, enfermedades cardíacas, diabetes o inmunodeficiencias deben recibir una evaluación profesional temprana.
Evitar la automedicación
Los antibióticos no actúan contra los virus y solamente deben utilizarse cuando los indica un profesional. Su consumo innecesario puede producir efectos adversos y contribuir a la resistencia bacteriana.
Frente a un cuadro respiratorio, es importante descansar, hidratarse adecuadamente y seguir las indicaciones médicas. Si aparece falta de aire de manera repentina o intensa, se debe acudir inmediatamente a un servicio de urgencias.
