La Provincia estableció un esquema para garantizar la continuidad educativa frente a tormentas, inundaciones u otras contingencias. Si no pueden dictarse clases presenciales, cada escuela deberá activar un plan para que los alumnos continúen estudiando.
Ante la posible llegada del fenómeno de El Niño, el Gobierno de Santa Fe puso en marcha un protocolo destinado a organizar el funcionamiento de las escuelas frente a situaciones climáticas, meteorológicas o hídricas que puedan impedir el normal desarrollo de las clases.
La medida alcanza a establecimientos educativos de todos los niveles y modalidades, tanto estatales como privados.
El objetivo central será mantener las actividades escolares siempre que las condiciones lo permitan y contar con un mecanismo previamente establecido para actuar cuando resulte imposible sostener la presencialidad.
¿Cuándo podrían suspenderse las clases?
La regla general será mantener las actividades.
Cuando exista una situación que represente un riesgo o imposibilite el funcionamiento normal de una escuela, las Delegaciones Regionales de Educación tendrán la facultad de disponer un cese temporal de las actividades.
La decisión deberá tomarse luego de consultar con Protección Civil y Gestión de Riesgos, las autoridades educativas y otras áreas provinciales involucradas.
Inicialmente, la interrupción podrá extenderse hasta cinco días hábiles, con posibilidad de renovarse por otro período similar si continúan las condiciones adversas.
Continuidad educativa desde los hogares
Si no es posible concurrir a las aulas, cada establecimiento deberá poner en funcionamiento un Plan Institucional de Continuidad Pedagógica.
Las escuelas tendrán que preparar anticipadamente actividades que puedan implementarse de manera inmediata.
Uno de los puntos centrales es que las propuestas deberán contemplar las distintas posibilidades de conectividad de los estudiantes.
Esto significa que la continuidad educativa no podrá depender exclusivamente de una buena conexión a internet: deberán existir alternativas acordes con los recursos disponibles en cada hogar.
¿Qué pasa con los comedores escolares?
El protocolo también contempla a las instituciones que brindan servicios alimentarios.
En esos casos, las delegaciones regionales deberán informar la situación a la Dirección General de Seguridad Alimentaria Escolar para establecer los mecanismos que permitan mantener las prestaciones alimentarias durante la contingencia.
Las escuelas no serán centros de evacuación
Otro punto relevante establece que los edificios escolares no deberán utilizarse como centros de evacuación, excepto ante situaciones extraordinarias en las que no exista otro inmueble disponible.
La Provincia busca de esta manera preservar las instalaciones educativas y facilitar que las clases puedan retomarse lo antes posible una vez superada la emergencia.
Qué ocurrirá con docentes y asistentes escolares
Las tareas realizadas durante una interrupción de las clases presenciales serán reconocidas como prestación efectiva de servicio.
Esto incluye los regímenes e incentivos vinculados con la asistencia, entre ellos el beneficio de Asistencia Perfecta, siempre que el trabajador cumpla con las responsabilidades previstas durante la contingencia.
Prepararse antes de la emergencia
El nuevo esquema modifica la lógica de actuación frente a fenómenos climáticos severos: en lugar de resolver únicamente qué hacer cuando ocurre una emergencia, cada institución deberá contar previamente con herramientas para sostener la enseñanza.
En una provincia donde tormentas intensas, anegamientos e inundaciones pueden alterar rápidamente la actividad cotidiana, el desafío será que una contingencia climática afecte lo menos posible la trayectoria educativa de los estudiantes.
