La Sociedad Argentina de Sexualidad Humana editó "Hablemos de sexo", un libro que reúne sugerencias sobre los temas y dudas que la gente lleva a los consultorios. Silvina Valente, presidenta de la SASH revela que “hay cuestiones que surgen de los propios pacientes como la masturbación o el sexo en la vejez, temas tabú durante mucho tiempo".
“Hablemos de sexo”. Parece el nombre de un programa nocturnopara adultos pero es el título que la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana (SASH) le puso a un texto de divulgación que reúne en un formato ameno y atractivo distintas miradas sobre un tema que apasiona e inquieta a los argentinos: el sexo.
Los diferentes capítulos fueron escritos por especialistas de la entidad y exploran temas tan disímiles como la primera vez, la robótica al servicio de la sexualidad, la historia de los juguetes sexuales, las relaciones tras la menopausia y la actividad sexual durante el embarazo. El libro no está destinado a especialistas sino a cualquier persona interesada en el tema por mera curiosidad o deseo de mejorar su vida sexual. “Nuestro objetivo no es ganar plata sino difundir estos temas desde una mirada de especialistas en el tema ya sean médicos o psicólogos. Por eso el libro está disponible gratuitamente para descargar en la página de la Sociedad”, apunta la doctora Silvina Valente, presidenta de la SASH.
Valente es médica, sexóloga clínica y especialista en ginecología y obstetricia y notó que durante el aislamiento producido por el coronavirus crecía la demanda de consultas de sexología. “En pandemia las consultas subieron un 200%. La gente quería un cambio en su vida y también en su sexualidad. La sexualidad es vida y la pandemia es muerte”, analiza la especialista quien atiende en un consultorio particular junto a un equipo de especialistas pero también en el servicio interdisciplinario (y gratuito) del Hospital de Clínicas.
Con la experiencia de haber realizado un libro para que los adultos conversen sobre sexo con los niños -“El superpoder de la educación sexual”-, Valente orquestó durante el aislamiento una publicación para que distintos especialistas escribiesen cada uno un capítulo abordando un tema surgido de las consultas: “En todos los casos, sin perder la perspectiva científica, buscamos un formato de revista, con recuadros y despieces que hicieran atractiva la lectura”.“La propuesta me pareció divertida pero después me di cuenta de que era un desafío tremendo. Mi trabajo era ser “el jamón del sandwich” donde el pan de arriba era el conocimiento científico- médico- psicológico… y el pan de abajo era el público general”, describe y luego apunta la importancia que tiene el tema que va “desde lo científico hasta lo morboso”. “Nadie se resiste a querer saber, leer o ver lo que sigue tras la palabra 'sexo'”, concluye.
"El limite semántico de la palabra sexualidad se amplía y expande apenas intentamos definirlo: Y cuando queremos darnos cuenta hemos tocado asuntos referidos al matrimonio, la familia, la mujer, los instintos, la castidad, la histeria, el amor, el erotismo, la obscenidad, el pudor, la frigidez, el noviazgo, la traición, la amistad, la menopausia, el celibato, el adulterio, el placer, la pornografía, las orgías, las enfermedades de transmisión sexual, los embarazos, la masturbación, las hormonas, la impotencia, la homosexualidad, la transexualidad, las fobias y filias y un largo etcétera”, sintetiza Cherquis.
Luego es Valente, quien enumera los temas que “saltaron” desde los consultorios a las páginas del libro: “Hay cuestiones que no se conversan y surgen en la consulta en el hospital o el consultorio, como la masturbación o e sexo en la vejez. La masturbación pasó de ser un pecado a ser una obligación y a veces se pone en la vidriera y no se trata con la seriedad con la que debería tratarse”.
La sexóloga también explica que el libro intenta argumentar que la sexualidad no es solo genitalidad y que puede adaptarse a las características de las parejas. “No todo es penetración. Hay hombres operados de próstata que no pueden tener erecciones, y mujeres que sienten dolor al ser penetradas. La sexualidad tiene que trascender la genitalidad”, propone y apunta que en el ser humano existe el cortejo y la seducción ya que se da una elección.Desde la SASH definen a la sexología como una especialidad médica pero que trata de imponerse. “Estamos haciendo un camino. Por el momento solo una empresa de medicina prepaga, Osde, cubre consultas de este tipo”, apunta su presidenta.
“La robótica es una herramienta para usar en sexualidad, como tecnología el riesgo sería usarla porque no nos podamos vincular con otra persona, o no”concluyo.
