Es de manual que la ética profesional este por delante para cualquier persona que tenga el ejercicio de informar tanto en el medio gráfico, en la radio o en el sector audiovisual.
No podemos faltar a las premisas expuestas y tomadas como modelo en muchos aspectos del colombiano Javier Darío Restrepo, donde expone de manera clara y concisa la de “Priorizar la vida de las personas a cualquier primicia” y de “utilizar el papel de los medios para construir y no para destruir”. Dicho esto, si nos ponemos analizar el accionar de ciertos comunicadores podríamos llegar a muchas conclusiones y de esta forma caminar sobre la línea delgada de cuestionar la libertad de expresión y poniendo a la palabra censura en el podio y el repudio, no solo de la sociedad sino también del periodista en cuestión.
Como punto de partida no es irrelevante la actuación de la periodista Viviana Canosa, que se ve afectada por sus últimas acciones tras vociferar, ante la audiencia, que la ingesta de dióxido de cloro (liquido nocivo para la salud no aprobado por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica -ANMAT-) cure u/o prevenga contraer covid-19 (virus que se propagó generando Pandemia Mundial). Generar revuelo con la información dada puede tener resultados positivos, negativos o nulos. La famosa frase hecha cuando se está haciendo algo riesgoso “no lo hagas en casa” se planifico para que cualquier actividad no pueda poner en riesgo la vida de la persona que quiere intentar hacerlo y no para que la esquivemos.
Es totalmente irresponsable toda actuación que conlleve expresar, de manera pública, datos de índole delicado que pueda generar un daño, muchas veces irreversibles, en las personas. El periodista no está vetado. Aquí no se juega a ver quién es el mejor dando la noticia, pero si asumir las riendas de la responsabilidad para publicar una primicia o una investigación. El mensaje que se debe dar debe ser dicho con seguridad, claridad y, por sobre todo respeto hacia el otro, siendo empáticos y flexibles.
Cuestionar la carrera de Viviana Canosa es entrar en el amarillismo que buscan ciertos medios de polemizar de manera absurda su accionar todo este tiempo. Cuestionar sus dichos si, ya que causaron que una minoría le de uso a esta “formula curativa” para sanarse y donde se produjeron efectos, totalmente negativos hasta tener que informar que un niño de cinco años falleció por la desesperación de sus padres al ver que posiblemente su hijo había contraído coronavirus y donde le proporcionaron aprox. 75 milímetros para ver si se curaba.
Somos humanos y nos podemos equivocar. Cuando asumimos el rol público de informar equivocarse puede causar daños irreparables. Algo que nos dio la cuarentena es: tiempo y es aquello lo que nos debe tomar para poder hacer una investigación certera y creíble por ende caer en la tentación de decir por decir, no hace otra cosa mas que ensuciar la profesión y quitarle el respeto que se merece.
Por María Celeste
