El frío también deja huella.

El frío también deja huella.

Tips para el cuidado de  la piel en invierno.

Por: Alejandra Herrera.

Con la llegada del invierno, no solo cambian los paisajes y el vestuario, también lo hace el estado de la piel. Las bajas temperaturas, el viento y la calefacción contribuyen a la sequedad, irritación y pérdida de elasticidad cutánea, lo que hace necesario adaptar la rutina de cuidado diario.

Piel más vulnerable al frío

Dermatólogos coinciden en que durante el invierno la piel pierde más agua de lo habitual, lo que genera deshidratación y puede desencadenar enrojecimiento, descamación e incluso grietas. Las zonas más afectadas suelen ser el rostro, las manos y los labios, por estar más expuestas.

“La piel se vuelve más frágil porque disminuye la producción natural de grasa”, explica la doctora Laura Mendoza, dermatóloga del Hospital Central. “Por eso es fundamental reforzar la hidratación con productos adecuados para esta época del año”.

Claves para una piel protegida

Los expertos recomiendan seguir algunas pautas básicas para mantener la piel saludable durante el invierno:

  • Hidratación constante: utilizar cremas ricas en ingredientes humectantes como ácido hialurónico, glicerina o ceramidas, preferentemente después del baño para aprovechar la humedad residual.

  • Evitar duchas muy calientes: aunque tentadoras, el agua caliente elimina los aceites naturales de la piel.

  • Protegerse del sol: a pesar del frío, los rayos UV siguen presentes. Usar protector solar es indispensable, especialmente en zonas de nieve donde se intensifica la radiación.

  • Cuidar los labios y manos: aplicar bálsamos labiales y cremas de manos con frecuencia puede prevenir las molestias típicas de esta temporada.

Una rutina adaptada al clima

Además de los productos tópicos, la alimentación también juega un papel importante. “Consumir frutas y verduras ricas en antioxidantes ayuda a mantener la piel fuerte frente a las agresiones del clima”, afirma la nutricionista Valeria Gómez.

Por otro lado, se aconseja beber agua regularmente, aunque el frío reduzca la sensación de sed.

 

Por: Alejandra Herrera.