En la cuna de la bandera, debía haber un barrio que haga homenaje al hijo de la patria. Fundada en 1889 como Pueblo Eloy Palacios, en un contexto donde las tierras de la actual zona oeste eran destinadas a la agricultura. Sumado a esto, la inmigración italiana estaba en auge, y eran muchos los que llegaban de la península para adquirir tierras. Es el propio Palacios quien había comprado terrenos sobre ese área, para luego vendérselos a la doctora María Echague, esposa de Nicasio Vila. Este último es quien manda la petición de fundar el pueblo, donde años más tarde nacerían la parroquia San Antonio de Padua, Colegio Inmaculada Concepción y la Escuela Nº91, República de Brasil.

En 1906 aparece uno de los símbolos del barrio, el tranvía eléctrico. Este permitía la conexión con el centro rosarino, obligando a que los pasajeros hagan un trasbordo, debido a que el viaje requería una etapa en vías de rieles y cables transitorios. La empresa que no quería homogeneizar el recorrido era Ferrocarril Central Córdoba, dando lugar a un plan que orquestaron los vecinos, donde inmovilizaron al guardabarreras y unieron los cables por sobre las vías ferroviarias. A modo de tregua, la empresa accedió a dar la autorización a los nuevos coches para que atraviesen las vías.

En 1910, en pleno centenario de la patria, el barrio cambiaría su nombre al actual, y años más tarde se presentaría un busto del General Belgrano para completar el homenaje. Este tenía una placa donada de bronce con forma de bandera, que duró hasta 1932, cuando desapareció sin dejar rastro, por culpa del vandalismo.
Hablando de sus iconos, no podemos dejar de lado a las 4 plazas, cuyo nombre oficial es Parque Bartolomé Mitre. Originalmente sólo era un solo espacio verde, hasta que el tranvía obligó a dividirlo en dos partes arboladas, para luego volver a cortarlo con la extensión de la avenida Provincias Unidas. Con los años se fueron incorporando juegos, esculturas y se la embelleció, como fue la remodelación de la rotonda en 1980. Entre sus esculturas, se destacan la de “Belgrano y sus soldados”, de Lola Mora; que fue punto de actos escolares por generaciones. Párrafo aparte merece el frontón, que es único en varios aspectos, y que representa una referencia para todos los vecinos.

Otra insignia del barrio es la Sociedad Cosmopolita, que albergó numerosos festivales, kermeses, carnavales y fiestas. Tal como argumenta el historiador barrial Wildemar Bengochea, “Ahí bailaba sólo el que sabía”. Justamente el experimientado vecino participó de su intervención, cuando estaba en manos de un grupo de abogados que la querían terciarizar y despidieron a sus trabajadores. Así, Wildemar fue el interventor elegido en el año de su centenario, y según comenta: “Gracias a Dios y a los amigos que han trabajo para mantenerla. Cosmopolita nació en 1905 y es un orgullo.”
“Son todas cosas que quedan en el corazón de los belgranienses, y tratamos que no se pierdan”
A la par del mencionado centro, existían diversos sitios de encuentros, que hacían dudar a los más jóvenes donde ir a divertirse. Club Nueva Era, Servando Bayo, Sportivo América y Club Libertad eran algunas de los debates de dónde ir en aquella época. Algunos elegían irse hasta Echesortu, y otros optaban por visitar el café de Galván, referente de la gastronomía.

Con respecto a referentes del barrio, el historiador mencionaba la importancia del recién fallecido “Trinche” Carlovich, quien vivió una leyenda dentro del fútbol nacional. Entre otros de los oriundos de la zona, se pueden resaltar a los hermanos Killer, quienes pasaron tanto por Newell´s y Central; el ex defensor Fabián Basualdo; el jugador de pelota paleta Roberto Puchi; y el maestro Domingo Federico, quien justamente participó junto a Wildemar en la composición de un tango sobre el barrio.
Tocando el tema paranormal, debemos tener en cuenta la importancia del Cementerio La Piedad, que es una referencia para todo el barrio, pese a que en el último tiempo presente un marcado abandono. Lo que es terriblemente particular, es el mito de los sacrificios de aves que se realizaron en más de una ocasión. Según relatos de sus trabajadores, el lugar ha sido sitio de rituales esotéricos, donde han aparecido personas vestidas con túnicas blancas, descalzas y manchadas de sangre, realizando extrañas ceremonias. No parecen ser casos aislados, ya que los testimonios dan cuenta de calaveras, cruces invertidas y restos de maíz, papa y vino, como si se tratara de un ritual de magia negra. Casi como si se tratara de una película de terror.

A modo de cierre, queríamos resaltar que siempre se ha debatido dónde empieza y termina el barrio. Los límites actuales son marcados por la calle Solís, Avenida Pellegrini, Circunvalación y las vías del ferrocarril Mitre. Sus vecinos, Villa Urquiza y Godoy son los que se encuentra de una y otra parte de la zona, compartiendo parte de la cultura local. Así, la zona noroeste presenta un sitio que se ha destacado por su transporte, sus festivales, clubes y encuentros que se meten en el corazón.
