Barrio Arroyito, cuna de colores

 Barrio Arroyito, cuna de colores

 El arroyo Ludueña baña este sector de la zona norte, que reúne historia ferroviaria, unión de trabajadores y pasión futbolera.

 Si bien es de los barrios más pequeños de la ciudad, su cultura y vida vinculada con el río se encuentra presente más allá de sus límites, conectados por la avenida Alberdi. Su primer nombre fue el que más se popularizó, pese a que la nomenclatura oficial hace homenaje a Lisandro de la Torre, legislador que fundó la Liga del Sur y el Partido Demócrata Progresista. Fue la propia identificación de los comercios y vecinos con llamarlo “Arroyito”, que mantuvo la costumbre, pese a las disposiciones municipales.

La actividad fluvial fue el inicio de las experiencias barriales, con las pulperías como principal foco económico. En 1858, Justo José de Urquiza establece el saladero “Once de septiembre”, con un muelle sobre el Paraná, exportando productos hacia Cuba, Brasil y mercados de ultramar. Así, la zona empezó a poblarse de artesanos y operarios vinculados a tareas de establecimiento.

 Estos mismos trabajadores fueron los encomendados a la iniciativa de conectar Rosario con San Lorenzo, construyendo un puente sobre el arroyo Ludueña. Esta misma línea fue el antecedente a la inauguración del “tranway”, que en 1886 partía de la plaza 25 de mayo y llegaba hasta el Pueblo Alberdi.

 Justamente el tren unió a empleados y funcionarios del Ferrocarril Central Argentino, que aprovechaban sus ratos libres para jugar al fútbol. Esta pasión que compartían los llevó a crear en la Nochebuena de 1889 el Central Argentine Railways Athletic Club. Originalmente jugaba con rojo y blanco a cuadros intercalados, hasta que cambió su nombre a Club Atlético Rosario Central, y en 1903 a sus colores actuales. Con la creación de su estadio, y posteriores ampliaciones, logra reunir a la mitad de los rosarinos en el barrio cada fin de semana.

Queen en "El Gigante de Arroyito". 1981

 

 Junto a Central, el Club Náutico Sportivo Avellaneda se destacó por su escuela y práctica de natación, fruto de su fusión entre dos clubes en 1932. Por su parte, Regatas siempre resaltó por sus remeros, entre los que aparecen apellidos famosos como Demici, Gómez, Pechenino, Guerci, Ombrela, Manzao y Pirchio. Debemos mencionar al Estadio Norte, donde desfilaron los mejores boxeadores de la época en veladas para el recuerdo, destacandose Oscar Pita.

Hablando de instituciones, la Biblioteca Popular “Estímulo al Estudio”, de Alberdi 1030, también nació del encuentro de empleados ferroviarios. En este caso, se destacó por ser un centro cultural, con su sala de lectura que sirvió de reunión a los Amigos de la Avenida Alberdi. En suma, influyó en la creación de más organizaciones, como fueron el Club Argentino y la Sociedad Obrera de Socorros Mutuos.

 Con el correr de los años, el barrio fue creciendo demográficamente, recibiendo una intensa actividad social y comercial, principalmente en la Avenida Alberdi. Almafuerte y French eran las calles estrellas de paseos recreativos de los domingos; los bares tomaban ventaja de sus veredas y exhibían espectáculos musicales; el Royal Park era el punto de encuentro, con gran cantidad de juegos, incluyendo concursos de canto para aficionados. En los veranos llegaba el Carnaval, cargado de corsos y comparsas que se extendían por largas cuadras, siendo la atracción de los rosarinos. Para los amantes de las películas, contaban con los cines Avenida (luego Arroyito), Rex (luego Ópera), Gran Rex, el de la Iglesia Perpetuo Socorro y Avellaneda.

 Por el lado de la recreación, no puede faltar la mención al Parque Leandro N. Alem, rincón verde del barrio que fue inaugurado en 1939, para ir expandiéndose con los años, a la par de incorporar juegos infantiles y playones. Exactamente enfrente aparecen las piletas del Parque Alem, siendo un espacio público para disfrutar en verano y combatir las altas temperaturas que asechan a partir de noviembre.

 Entrando en nuestros días, Arroyito presenta el innovador Acuario del Río Paraná: Centro Científico, Tecnológico y Educativo. Anteriormente era un paseo para poder ver la flora y fauna de la región. En 2017 se inaugura el acuario moderno, que por su multifunción es único en el país y en Latinoamérica. Sus objetivos son la conservación ambiental y el estudio para el aprovechamiento sustentable de los 800 km del delta. A su vez, permite que grandes y chicos, escuelas e instituciones vengan a conocer todo lo que regala el Paraná.

 Hablando de modernizar, la apertura del viaducto Avellaneda en el año 72 marcó un cambio de era para el barrio. Anteriormente, las conexiones con el centro eran limitadas y era un terreno lleno de tierra. A la par, se modificó la curva de la hoy Avenida Carrasco, evitando los accidentes automovilísticos, que eran uno de los problemas habituales de esa zona.

 Según el arquitecto Gustavo Fernetti, Arroyito es un barrio interesante por su historia, originalmente de chalets de chapa, que se fue poblando de construcciones, que llamaba la atención de los rosarinos por la práctica de boxeo y catch. “Era una zona bastante interesante, que creció considerablemente en su último tiempo. Más allá de los cambios. Es un barrio para pasearlo”, remata el experto.

 Por último, debemos mencionar el trabajo del historiador del barrio, Eduardo Sánchez, recientemente fallecido. Además de su compromiso y preocupación con su historia y los vecinos, se dedicaba a la magia, bajo el seudónimo de Mago Nadur. Una persona divertida, generosa y que ha viajado con su espectáculo, logrando fama internacional, sobre todo en España. Así, a pesar de no estar constantemente en Arroyito, siempre tuvo presente el barrio del que salió, y no se cansaba de contar sobre el mismo a cuanta persona se interesase en escuchar.

 A modo de cierre, podemos mencionar que Lisandro de la Torre y Arroyito son dos barrios diferentes, ya que cada uno presenta una mirada diferente dentro de la misma área. Una perspectiva es de aquel lugar clásico, de casas de chapa, mayormente de trabajadores; mientras que otra es de un lujoso sector de la ciudad con vista al río, altura y pasión por el fútbol. Dos nombres que representan el mismo lugar, y que es delimitado por French, Olivé, el Paraná y el ferrocarril Belgrano. En otras palabras, una zona que es icónica para todos.