El empleo privado formal acumula 14 meses de caída y el salario mínimo perdió el 40,8 % de su poder de compra

El empleo privado formal acumula 14 meses de caída y el salario mínimo perdió el 40,8 % de su poder de compra

Un informe del IIEP UBA-Conicet advierte sobre el deterioro del mercado laboral argentino. En julio se perdieron 12.700 puestos registrados en el sector privado y la cantidad de trabajadores quedó en un nivel similar al de mayo de 2014.

El mercado de trabajo argentino comenzó el segundo semestre de 2026 con nuevas señales de debilidad. El empleo asalariado registrado del sector privado completó en julio su decimocuarto mes consecutivo de caída, mientras que el salario mínimo permaneció en septiembre un 40,8 % por debajo del poder adquisitivo que tenía en noviembre de 2023.

Los datos corresponden al informe “Panorama del empleo asalariado formal y de las remuneraciones” de octubre de 2026, elaborado por el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), de la UBA y el Conicet, bajo la coordinación de Roxana Maurizio y Luis Beccaria.

El relevamiento describe un escenario en el que la actividad económica y el empleo muestran recorridos diferentes: el nivel de producción se encuentra por encima del registrado en noviembre de 2023, pero esa diferencia no se traduce en una recuperación de los puestos de trabajo privados.

Se perdieron 12.700 empleos privados en un mes

Durante julio, el sector privado registró una reducción de 12.700 puestos asalariados formales, equivalente a una baja mensual del 0,2 %. El retroceso fue mayor al observado en junio, cuando la pérdida había rondado los 6.000 empleos.

Con este resultado, la cantidad de puestos privados registrados quedó 266.000 por debajo de noviembre de 2023, una contracción acumulada superior al 4 %.

El informe incorpora una comparación que permite dimensionar el estancamiento: el número de trabajadores asalariados formales del sector privado en julio de 2026 fue similar al de mayo de 2014. Esto significa que, en términos de cantidad de puestos, el empleo registrado privado volvió a un nivel de más de doce años atrás.

El aumento del empleo público no compensó las bajas

La caída también se reflejó en el conjunto del empleo asalariado formal, que incluye al sector privado, al público y al personal de casas particulares.

En julio, el saldo total fue una pérdida de 9.100 puestos. La reducción de 12.700 empleos privados y de 1.100 en casas particulares fue parcialmente compensada por un incremento de 4.700 puestos en el sector público.

La diferencia entre estos componentes resulta relevante: los 14 meses consecutivos de retroceso corresponden específicamente al empleo privado registrado, mientras que el total presenta variaciones propias según la evolución de cada segmento.

Industria y comercio, entre los sectores más afectados

La industria y el comercio continuaron encabezando la pérdida de empleo privado, una tendencia que el estudio identifica desde septiembre de 2025.

Durante julio, el comercio perdió aproximadamente 3.800 puestos y la industria otros 2.800. La construcción también retrocedió, con una disminución de unos 2.200 empleos y una caída mensual del 0,6 %, la más pronunciada desde marzo de 2025.

El desempeño de la construcción volvió a mostrar dificultades para consolidar una recuperación. Después de las subas de diciembre de 2025 y enero de 2026, el sector alternó meses de estabilidad con nuevas bajas.

La minería, en cambio, registró un crecimiento mensual del empleo del 0,4 % en julio y completó tres meses consecutivos de aumento. Sin embargo, su comparación interanual continuó siendo negativa, con una disminución del 1,3 %.

El salario mínimo sigue sin recuperar lo perdido

El otro eje del informe es la evolución del salario mínimo, vital y móvil, cuyo poder de compra no presentó mejoras en septiembre.

La variación real del mes fue del 0 %, lo que significa que logró mantenerse frente a la inflación de ese período, pero no recuperó la pérdida acumulada del 40,8 % respecto de noviembre de 2023.

Para dimensionar esa caída, un salario mínimo que en aquel momento permitía adquirir una determinada cantidad de bienes y servicios hoy alcanza para comprar alrededor del 59 % de esa misma canasta.

Este indicador debe distinguirse de la remuneración promedio de los trabajadores privados registrados: el salario mínimo constituye un piso salarial de referencia y no representa lo que cobra la totalidad de los asalariados.

Una recuperación que no llega al empleo

El estudio destaca una distancia persistente entre la actividad y la contratación formal. Mientras la economía se ubicó un 2,2 % por encima de noviembre de 2023 —aunque acumuló una caída del 4,1 % en lo que va de 2026—, el empleo privado registrado permaneció más de un 4 % por debajo de aquella referencia.

La comparación muestra que un mayor nivel de actividad no garantiza, por sí solo, una expansión equivalente del trabajo registrado. El resultado depende también de qué sectores crecen y de su capacidad para incorporar personal.

Con catorce meses consecutivos de caída en el empleo privado y un salario mínimo que sigue lejos de recuperar su poder adquisitivo, el panorama laboral mantiene dos desafíos centrales: frenar la pérdida de puestos formales y lograr que los ingresos permitan recomponer la capacidad de consumo de los hogares.