Golpe en la cúpula láctea: Saputo vende el 80% y cambia el mapa del sector

Golpe en la cúpula láctea: Saputo vende el 80% y cambia el mapa del sector

La principal procesadora de leche del país pasa a manos del holding peruano Gloria Foods por USD 400 millones. La operación redefine el liderazgo industrial y pone en juego uno de cada diez litros producidos en la Argentina.

La principal procesadora de leche del país cambia de manos. El 80% de la división argentina de Saputo fue vendido al holding peruano Gloria Foods por 543 millones de dólares canadienses (unos 400 millones de dólares estadounidenses), en una operación que impacta de lleno en la estructura del negocio lácteo nacional.

El acuerdo incluye las plantas de Rafaela (Santa Fe) y Tío Pujio (Córdoba), además de marcas históricas como La Paulina, Ricrem y Molfino. No se trata de una firma más: según el ranking del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina, la compañía recibió en 2025 un promedio diario de 3,53 millones de litros, lo que representa el 11,6% del total nacional. Es decir, uno de cada diez litros ordeñados en Argentina se industrializa en estas plantas.

No es retirada, es reordenamiento

Desde la casa matriz canadiense explicaron que la desinversión no responde a un mal desempeño. En los últimos cuatro trimestres, la operación argentina generó ingresos por aproximadamente 1.200 millones de dólares, cerca del 7% de los ingresos consolidados del grupo.

El CEO Carl Colizza fue claro: la decisión apunta a ganar “flexibilidad financiera” y redirigir capital hacia plataformas con mayor potencial de crecimiento global. Saputo conservará el 20% del paquete accionario y continuará produciendo determinados artículos bajo su marca, lo que muestra que no abandona el mercado argentino, sino que reduce exposición directa.

Después de 23 años en el país —desde que en 2003 compró los activos de Molfino Hnos.— la multinacional redefine su huella regional.

La apuesta peruana: expansión estratégica

Para Gloria Foods, brazo alimentario del Grupo Gloria, la compra es un paso clave en su estrategia de expansión en América Latina. Argentina no es solo un mercado más: es uno de los principales productores mundiales de leche, con infraestructura, know-how y marcas consolidadas.

La operación le permite al holding peruano posicionarse de inmediato en el liderazgo industrial del país, con red de distribución nacional, presencia exportadora y una relación ya estructurada con miles de productores tamberos.

Impacto en Santa Fe y Córdoba

El dato no es menor para el interior productivo. Las plantas de Rafaela y Tío Pujio están ubicadas en el corazón de la cuenca lechera. Santa Fe, en particular, concentra una parte sustancial de la producción nacional.

Para los tambos, el interrogante central no es la bandera del capital, sino la continuidad operativa, los precios pagados y la estabilidad de la demanda. La escala industrial que recibe más de 3,5 millones de litros diarios es un actor determinante en la formación del mercado.

Un movimiento en un sector en tensión

La lechería argentina viene atravesando ciclos complejos: costos en alza, volatilidad cambiaria, presión impositiva y caída del consumo interno en determinados períodos. En ese contexto, la entrada de capital regional puede interpretarse como una señal de confianza en el potencial estructural del negocio.

Pero también plantea preguntas:

  • ¿Habrá cambios en la estrategia exportadora?

  • ¿Se priorizará el mercado interno o el regional?

  • ¿Qué margen tendrán los productores en la negociación de precios?

Un cambio de mapa, no de esencia

Más allá de la nacionalidad del capital, la estructura productiva sigue anclada en el interior argentino. Las marcas continúan, las plantas siguen operando y la leche sigue saliendo de los tambos santafesinos y cordobeses.

La venta no es una retirada abrupta ni una crisis industrial. Es una jugada corporativa en un tablero global donde las empresas reordenan activos según rentabilidad y proyección estratégica.

Para la Argentina lechera, la clave estará en que este movimiento se traduzca en inversión, previsibilidad y crecimiento exportador. Porque cuando una empresa procesa uno de cada diez litros del país, cualquier cambio no es menor: es una redefinición del equilibrio sectorial.