Familias reducen salidas, marcas premium y compras impulsivas para afrontar el aumento de costos cotidianos.
Por: Martin Rios
La presión económica sigue modificando profundamente el consumo de la clase media argentina. Comercios, supermercados y especialistas en mercado interno coinciden en que durante los últimos meses crecieron los recortes en gastos considerados “secundarios” y cambiaron muchos hábitos cotidianos.
Entre las principales estrategias familiares aparecen la reducción de salidas gastronómicas, menor compra de primeras marcas, postergación de viajes y un mayor control sobre servicios y gastos del hogar.
También se observa una fuerte migración hacia promociones, descuentos bancarios y segundas marcas en alimentos, limpieza e indumentaria.
En ciudades como Rosario, comerciantes señalan que las ventas continúan muy sensibles y que gran parte de los consumidores compara precios antes de concretar compras, incluso en productos básicos.
Otro fenómeno que empezó a consolidarse es el crecimiento de ferias, outlets y ventas mayoristas entre familias que buscan reducir gastos mensuales.
Economistas sostienen que, aunque algunos indicadores muestran cierta desaceleración inflacionaria, el poder adquisitivo todavía se encuentra golpeado por el impacto acumulado de aumentos en tarifas, transporte, alimentos y servicios.
En paralelo, muchas familias comenzaron a replantear consumos considerados habituales hace algunos años, priorizando únicamente gastos esenciales.
La incertidumbre económica y la necesidad de reorganizar presupuestos aparecen hoy como parte de la vida cotidiana de gran parte de la clase media argentina.
