Empresarios industriales advierten por caída de actividad, baja utilización de capacidad instalada y mayor presión de importaciones en sectores sensibles.
Por: Martin Rios
La industria argentina atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años y las señales de recuperación todavía aparecen débiles y desparejas. Mientras algunos indicadores mostraron leves mejoras durante marzo, referentes del sector aseguran que el panorama general continúa marcado por caída de producción, pérdida de empleo formal y un fuerte aumento de la competencia externa.
Uno de los puntos que más inquieta a las empresas nacionales es el avance de productos importados provenientes de China, en un contexto global donde la sobreproducción industrial asiática comenzó a impactar sobre mercados emergentes como el argentino.
En Santa Fe, una de las provincias con mayor perfil industrial del país, el escenario genera preocupación en sectores metalúrgicos, autopartistas, textiles y vinculados a maquinaria agrícola. Muchas fábricas trabajan actualmente por debajo del 60% de su capacidad instalada y algunas empresas ya comenzaron a reducir turnos o suspender inversiones.
Desde distintos sectores industriales remarcan que la apertura comercial y la caída del consumo interno están golpeando especialmente a las pymes, que enfrentan además mayores costos financieros y dificultades para sostener márgenes de rentabilidad.
El impacto también se siente en Rosario y su región, donde buena parte del entramado económico depende del movimiento industrial, logístico y productivo. La menor actividad repercute en empleo, comercio y servicios asociados.
A pesar de algunas expectativas positivas vinculadas a la estabilidad macroeconómica y a una eventual recuperación del crédito, economistas sostienen que todavía no aparecen señales sólidas de reactivación industrial sostenida.
Para muchas empresas santafesinas, el desafío inmediato será atravesar los próximos meses sin perder estructura productiva ni capital humano especializado.
