Con menos inflación pero también menos consumo, comerciantes y pymes de Rosario advierten que la economía real atraviesa una etapa de fuerte fragilidad.
Comercios, pymes y familias ajustan gastos mientras crece la preocupación por el consumo.
La desaceleración de la inflación comienza a mostrar una contracara cada vez más visible en Rosario y distintas ciudades del interior: caída del consumo, menor circulación de dinero y dificultades crecientes para sostener la actividad comercial cotidiana.
En distintos corredores comerciales de Rosario ya se percibe un fenómeno que preocupa tanto a comerciantes como a trabajadores independientes. Si bien muchos precios dejaron de subir al ritmo acelerado de años anteriores, las ventas siguen sin recuperarse y numerosos negocios aseguran que “la gente entra, pregunta, pero compra menos”.
El escenario se replica en rubros vinculados a indumentaria, gastronomía, pequeños servicios, ferreterías y comercios barriales. En paralelo, crece la utilización de promociones, cuotas y descuentos para intentar sostener el movimiento.
Desde cámaras empresariales y centros comerciales advierten que muchas pymes atraviesan una etapa delicada: deben afrontar tarifas, alquileres, impuestos y costos laborales en un contexto donde el nivel de actividad todavía no logra despegar con fuerza.
En Rosario, el impacto también se siente en sectores vinculados al consumo diario. Algunos comerciantes señalan que las familias priorizan alimentos, medicamentos y gastos esenciales, dejando de lado compras secundarias o recreativas.
Un nuevo escenario económico
Especialistas sostienen que la Argentina atraviesa una etapa de transición económica distinta a la de los últimos años. Con menor inflación, aparecen otros desafíos estructurales: competitividad, presión impositiva, financiamiento y recuperación del poder adquisitivo.
En este contexto, muchos analistas coinciden en que el gran desafío para los próximos meses será reactivar la economía real sin volver a desequilibrios anteriores.
La situación genera especial preocupación en ciudades del interior productivo como Rosario, donde buena parte de la actividad depende del movimiento comercial, industrial y de servicios vinculados al agro, la construcción y el consumo.
Rosario y Santa Fe miran de cerca el empleo
Uno de los puntos que más inquieta a empresarios y trabajadores es el empleo privado. Si la actividad continúa estancada, algunas empresas podrían frenar inversiones, reducir turnos o postergar incorporaciones.
Mientras tanto, municipios y provincias buscan sostener programas de capacitación, empleo joven y apoyo a emprendedores para evitar un mayor deterioro social.
El panorama todavía es incierto, pero distintos sectores coinciden en una idea: la baja de la inflación por sí sola no garantiza recuperación económica si el salario y el consumo no logran recomponerse.
