Si coincidimos en que la educación podría definirse como el proceso mediante el cual un individuo adquiere conocimiento, podemos partir de que esta no se encuentra solo en las aulas de la escuela. Así como la familia y los medios de comunicación, existen diversos agentes sociales de enseñanza. Esta función está más allá de la figura del docente, pero lejos de reemplazar una por otra, el saber cómo combinarlas es una clave para un mejor proceso educativo.
Entonces, si pensamos que la información está disponible en diferentes plataformas y soportes, es que debemos reflexionar sobre la importancia de incorporarlas en el armado del currículum. Entender la utilidad de las tecnologías de la información y comunicación, y aprovecharlas en la práctica hará del profesor un guía dentro del proceso educativo.
En esta línea, el profesional de la comunicación educativa es el responsable de pensar los procesos de transferencia de conocimientos con la correcta aplicación de las TICs. Su función es tener presente las mejores herramientas para el aprendizaje, en pos de ser lo más eficaz posible en la enseñanza.

¿Cómo debe ser el educomunicador? Debe tener cualidades de liderazgo y ser una persona creativa, crítica y responsable del continuo proceso de aprendizaje, sabiendo cómo transmitir al alumnado actividades positivas para potenciar una educación integral.
A sí mismo, como educador, conecta la teoría específica de cada área, con el aprovechamiento práctico que supone la alfabetización mediática. Tiene la capacidad para organizar los contenidos que invitan al alumno a un aprendizaje autónomo, aportando las herramientas didácticas necesarias para mejorar su recorrido. Videos, presentaciones, juegos, aplicaciones, podcasts, etc; son las disposiciones que se presentan como integrantes de un mapa, y el educomunicador es el que sabe cómo recorrerlas y aprovecharlas.
Dicho de otra forma, él es el creador de un tipo de educación dialógica, donde el docente se convierte en guía. Convergen sus conocimientos generales de la educación con sus competencias como comunicador. Además, debe tener en cuenta la experiencia del alumno y el recorrido que debe hacer este en la sociedad multipantalla. De tal manera, el alumno se convierte también en emisor, y él puede hacer su propio recorrido con los materiales dispuestos, y tomar su propio camino en este viaje.
En este contexto de cuarentena, se vuelve visible la necesidad de que las clases del aula física se reemplacen por las herramientas mencionadas anteriormente. No se trata simplemente de disponer de una cámara y cambiar la lección por una videoconferencia. Un educomunicador sabe cómo esa clase puede volverse más atractiva y dinámica para el alumno, y conoce cómo tomar ventaja de la distancia para su beneficio.
No es simplemente el acto de conjugar dos mundos, sino que su función es la de descubrir el valor educativo de determinados productos, incluso los que todavía no están en el radar. Ejemplos de educomunicación se pueden encontrar detrás de los canales infantiles educativos (Paka Paka), los canales culturales (Encuentro), o canales dedicados a documentar (NatGeo), entre otros. De esta forma, el educomunicador debe discernir entre los diferentes públicos para la enseñanza de los medios, teniendo en cuenta tanto la enseñanza como la naturaleza de los medios.
