Las redes sociales se convirtieron en una nueva vidriera. Los consumidores descubren productos en Instagram, TikTok o YouTube, comparan precios, consultan reseñas y hasta recurren a la inteligencia artificial antes de decidir una compra.
Comprar ya no comienza necesariamente frente a una vidriera. Para millones de consumidores, el recorrido empieza con un video en redes sociales, una recomendación, una búsqueda en Google o una consulta a una herramienta de inteligencia artificial.
Los hábitos digitales están modificando de manera profunda la relación entre consumidores y empresas. El proceso dejó de ser lineal: una persona puede descubrir un producto en una red social, comparar precios desde el celular, leer comentarios de otros compradores, consultar a una IA y finalmente adquirirlo a través de una tienda online o incluso acercarse a un comercio físico.
En Argentina, esta transformación se refleja en la expansión del comercio electrónico. Durante el primer semestre de 2026 se registraron 181,5 millones de órdenes de compra, un 21% más que en el mismo período del año anterior.
Las redes sociales se convirtieron en una vidriera
El primer contacto con un producto ocurre cada vez con mayor frecuencia en las plataformas digitales.
Videos cortos, recomendaciones de influencers, publicaciones de marcas y contenidos generados por otros usuarios pueden despertar el interés por un producto mucho antes de que el consumidor ingrese a una tienda online.
Pero descubrir no significa necesariamente comprar. Después de ese primer contacto comienza una segunda etapa: la comparación.
Los usuarios buscan precios, características, promociones, tiempos de entrega y opiniones de otros compradores. Incluso quienes terminan realizando la operación en un comercio físico suelen investigar previamente por internet.
Según datos difundidos a partir del estudio de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), el 85% de los consumidores que compran en locales físicos consulta información online antes de hacerlo.
El consumidor compara más antes de gastar
La situación económica también modificó el comportamiento.
El consumidor argentino se volvió más cuidadoso y analiza diferentes variables antes de sacar la billetera. El precio continúa siendo determinante, pero también ganaron importancia las promociones, las cuotas, la posibilidad de devolución, la disponibilidad del producto y la rapidez de entrega.
El comercio electrónico argentino mantiene su crecimiento, aunque durante el primer semestre la facturación avanzó por debajo de la inflación. El sector alcanzó los $19,53 billones, con una suba nominal del 28% interanual frente a una inflación del 33,5% en junio.
Los productos que concentraron mayor volumen de ventas fueron alimentos y bebidas, electrodomésticos de línea blanca y herramientas y materiales para construcción.
La inteligencia artificial entra en el proceso de compra
A la combinación de redes sociales, buscadores y marketplaces se sumó un nuevo protagonista: la inteligencia artificial.
Los consumidores comenzaron a utilizar herramientas de IA para investigar productos, comparar alternativas, buscar recomendaciones y encontrar información antes de decidir.
Un estudio de Bain & Company citado recientemente en Argentina señala que siete de cada diez personas utilizan inteligencia artificial en alguna instancia del proceso de compra, ya sea para investigar, comparar precios o pedir recomendaciones.
El dato muestra un cambio importante: la IA todavía no reemplaza necesariamente la decisión del consumidor, pero comienza a funcionar como un nuevo asistente para comprar.
Las empresas tienen que adaptarse
El cambio de hábitos también obliga a las empresas a modificar sus estrategias.
Ya no alcanza con tener una tienda física y una página web. Las compañías necesitan conectar redes sociales, aplicaciones, marketplaces, tiendas online y locales físicos para que el consumidor encuentre información coherente en todos los canales.
Stock, precios, promociones, atención al cliente y logística deben funcionar de manera integrada.
El desafío es todavía mayor porque el consumidor espera respuestas rápidas y una experiencia sin obstáculos, independientemente del lugar donde haya comenzado su recorrido.
El celular, una nueva puerta de entrada al consumo
La transformación digital no significa que las tiendas físicas hayan desaparecido. Por el contrario, ambos mundos comienzan a mezclarse.
Una persona puede descubrir un producto en TikTok, buscarlo en Google, comparar precios en un marketplace, consultar una reseña en YouTube y finalmente comprarlo en un local de su barrio.
Por eso, el nuevo escenario no enfrenta necesariamente al comercio físico con el digital. La tendencia apunta a una experiencia híbrida, donde las distintas plataformas forman parte de un mismo proceso.
En ese contexto, las empresas que logren comprender cómo se mueve el consumidor y acompañarlo durante todo el recorrido tendrán una ventaja cada vez mayor.
El gran cambio no está solamente en dónde compramos, sino en cómo llegamos a decidir qué comprar.
