Con dos goles de Ángel Di María y uno de Julián Fernández, el Canalla ganó 3-1 en Santiago del Estero. Empezó perdiendo desde el primer minuto, encontró la remontada antes del descanso y celebró un nuevo título en una final de cierre tenso.
Rosario Central tuvo que levantarse casi desde el vestuario. Apenas había comenzado el partido en el estadio Madre de Ciudades cuando Alexis Castro puso en ventaja a Estudiantes de La Plata. La final de la Supercopa Internacional parecía inclinarse temprano hacia el Pincha, pero el equipo de Jorge Almirón encontró en Ángel Di María al protagonista de la remontada.
A los 23 minutos, el Fideo se hizo cargo de un tiro libre cerca del área y marcó el empate con una ejecución precisa. Central ya había avisado: Enzo Copetti tuvo una ocasión en los primeros minutos y Di María volvió a quedar cerca del gol antes de que terminara la etapa inicial.
La jugada que cambió el resultado llegó en el tiempo agregado. Tras una falta sobre Copetti revisada por el VAR, el árbitro Darío Herrera sancionó penal para Central. Di María convirtió y mandó al Canalla al descanso con una ventaja de 2-1, después de un primer tiempo que había empezado de la peor manera para los rosarinos.
En el complemento, Estudiantes fue en busca del empate y Central encontró espacios para atacar. Fernando Muslera evitó el tercer gol con dos intervenciones seguidas ante Copetti y Giovanni Cantizano. La definición llegó sobre el final: con el arquero rival volcado al ataque, Julián Fernández culminó una contra y puso el 3-1 definitivo.
El triunfo tuvo un significado especial por el cruce entre ambos clubes. Estudiantes llegó a la final como ganador del Trofeo de Campeones 2025 y Central, por haber terminado primero en la tabla general de ese año. El partido terminó con incidentes y reclamos al arbitraje, pero el resultado quedó sellado: Central ganó la Supercopa Internacional 2026 y sumó otra vuelta olímpica para Rosario.
Con dos goles de Ángel Di María y uno de Julián Fernández, el Canalla ganó 3-1 en Santiago del Estero. Empezó perdiendo desde el primer minuto, encontró la remontada antes del descanso y celebró un nuevo título en una final de cierre tenso.
Rosario Central tuvo que levantarse casi desde el vestuario. Apenas había comenzado el partido en el estadio Madre de Ciudades cuando Alexis Castro puso en ventaja a Estudiantes de La Plata. La final de la Supercopa Internacional parecía inclinarse temprano hacia el Pincha, pero el equipo de Jorge Almirón encontró en Ángel Di María al protagonista de la remontada.
A los 23 minutos, el Fideo se hizo cargo de un tiro libre cerca del área y marcó el empate con una ejecución precisa. Central ya había avisado: Enzo Copetti tuvo una ocasión en los primeros minutos y Di María volvió a quedar cerca del gol antes de que terminara la etapa inicial.
La jugada que cambió el resultado llegó en el tiempo agregado. Tras una falta sobre Copetti revisada por el VAR, el árbitro Darío Herrera sancionó penal para Central. Di María convirtió y mandó al Canalla al descanso con una ventaja de 2-1, después de un primer tiempo que había empezado de la peor manera para los rosarinos.
En el complemento, Estudiantes fue en busca del empate y Central encontró espacios para atacar. Fernando Muslera evitó el tercer gol con dos intervenciones seguidas ante Copetti y Giovanni Cantizano. La definición llegó sobre el final: con el arquero rival volcado al ataque, Julián Fernández culminó una contra y puso el 3-1 definitivo.
El triunfo tuvo un significado especial por el cruce entre ambos clubes. Estudiantes llegó a la final como ganador del Trofeo de Campeones 2025 y Central, por haber terminado primero en la tabla general de ese año. El partido terminó con incidentes y reclamos al arbitraje, pero el resultado quedó sellado: Central ganó la Supercopa Internacional 2026 y sumó otra vuelta olímpica para Rosario.
Con dos goles de Ángel Di María y uno de Julián Fernández, el Canalla ganó 3-1 en Santiago del Estero. Empezó perdiendo desde el primer minuto, encontró la remontada antes del descanso y celebró un nuevo título en una final de cierre tenso.
Rosario Central tuvo que levantarse casi desde el vestuario. Apenas había comenzado el partido en el estadio Madre de Ciudades cuando Alexis Castro puso en ventaja a Estudiantes de La Plata. La final de la Supercopa Internacional parecía inclinarse temprano hacia el Pincha, pero el equipo de Jorge Almirón encontró en Ángel Di María al protagonista de la remontada.
A los 23 minutos, el Fideo se hizo cargo de un tiro libre cerca del área y marcó el empate con una ejecución precisa. Central ya había avisado: Enzo Copetti tuvo una ocasión en los primeros minutos y Di María volvió a quedar cerca del gol antes de que terminara la etapa inicial.
La jugada que cambió el resultado llegó en el tiempo agregado. Tras una falta sobre Copetti revisada por el VAR, el árbitro Darío Herrera sancionó penal para Central. Di María convirtió y mandó al Canalla al descanso con una ventaja de 2-1, después de un primer tiempo que había empezado de la peor manera para los rosarinos
En el complemento, Estudiantes fue en busca del empate y Central encontró espacios para atacar. Fernando Muslera evitó el tercer gol con dos intervenciones seguidas ante Copetti y Giovanni Cantizano. La definición llegó sobre el final: con el arquero rival volcado al ataque, Julián Fernández culminó una contra y puso el 3-1 definitivo.
El triunfo tuvo un significado especial por el cruce entre ambos clubes. Estudiantes llegó a la final como ganador del Trofeo de Campeones 2025 y Central, por haber terminado primero en la tabla general de ese año. El partido terminó con incidentes y reclamos al arbitraje, pero el resultado quedó sellado: Central ganó la Supercopa Internacional 2026 y sumó otra vuelta olímpica para Rosario.
