Pix: cómo funciona el sistema de pagos brasileño que Estados Unidos considera una amenaza para su competencia

Pix: cómo funciona el sistema de pagos brasileño que Estados Unidos considera una amenaza para su competencia

Creado y operado por el Banco Central de Brasil, permite transferir dinero en segundos, las 24 horas y prácticamente sin intermediarios. Su enorme crecimiento desafía al negocio tradicional de tarjetas y quedó en el centro de la disputa comercial entre Washington y Brasilia.

Pagar un café, dividir una cena, comprar por internet, enviar dinero a un familiar o incluso concretar operaciones por montos elevados. En Brasil, millones de personas realizan todas estas operaciones utilizando Pix, un sistema que en pocos años modificó profundamente la manera de pagar.

Lanzado en 2020 por el Banco Central de Brasil, Pix permite transferir dinero entre cuentas en cuestión de segundos, durante las 24 horas del día, los siete días de la semana, incluidos fines de semana y feriados.

Para las personas físicas generalmente es gratuito y para los comercios presenta costos considerablemente menores que otros mecanismos de cobro.

Su crecimiento fue extraordinario: el Banco Central brasileño informa que más de 170 millones de personas físicas ya utilizaron Pix, equivalente aproximadamente al 80% de la población del país.

Solo en enero de 2026 se realizaron más de 7.000 millones de operaciones.

¿Cómo funciona Pix?

Una de sus principales diferencias es la simplicidad.

El usuario no necesita conocer todos los datos bancarios de la persona a la que enviará dinero.

Puede utilizar una denominada “clave Pix”, que puede estar asociada a un número de teléfono, correo electrónico, CPF —equivalente brasileño del CUIT/CUIL— o una clave aleatoria.

También puede pagarse mediante un código QR.

La operación se inicia desde la aplicación del banco o fintech que utiliza habitualmente la persona. El dinero pasa de una cuenta a otra prácticamente en tiempo real y ambas partes reciben la confirmación.

No se trata, por lo tanto, de una nueva moneda ni de una criptomoneda.

Pix utiliza reales brasileños y tampoco funciona mediante blockchain.

¿Qué lo diferencia de una tarjeta?

Cuando una persona paga con una tarjeta de crédito o débito intervienen diferentes actores dentro del circuito: banco emisor, adquirente, procesadores y redes internacionales, entre otros.

Cada participante puede cobrar una parte del costo de procesamiento.

Pix funciona de otra manera.

La infraestructura permite que las instituciones financieras transfieran los fondos directamente mediante el sistema de pagos instantáneos administrado por el Banco Central.

Eso reduce intermediarios y, consecuentemente, los costos.

Un comercio puede colocar simplemente un QR en el mostrador y recibir el dinero directamente en su cuenta en segundos, sin necesidad de utilizar una terminal tradicional para determinadas operaciones.

¿Es parecido a Mercado Pago?

Para un argentino, probablemente sea la comparación más sencilla, aunque existe una diferencia fundamental.

Mercado Pago es una empresa privada que ofrece billetera digital y servicios financieros.

Pix, en cambio, no es una aplicación ni pertenece a una empresa particular.

Es una infraestructura nacional de pagos creada por el Banco Central de Brasil.

Los bancos, fintechs, cooperativas y empresas financieras conectan sus propias aplicaciones a esa infraestructura.

Actualmente existen más de 900 instituciones participantes.

Por eso un usuario puede enviar dinero desde un banco a otro banco, de un banco a una fintech o entre diferentes plataformas sin preocuparse por quién presta cada servicio.

El éxito fue extraordinario

Las dimensiones alcanzadas explican por qué Pix comenzó a llamar la atención fuera de Brasil.

Durante 2025 se realizaron cerca de 80.000 millones de transacciones, con un crecimiento del 25,7% respecto del año anterior.

El volumen total movilizado superó los 35 billones de reales.

El Banco Central registró además un récord superior a 313 millones de operaciones en un único día, el 5 de diciembre de 2025.

Pix dejó así de ser una alternativa experimental para convertirse en una infraestructura esencial de la economía brasileña.

¿Por qué Estados Unidos puso a Pix bajo la lupa?

Aquí comienza la parte geopolítica de la historia.

La administración de Donald Trump inició en julio de 2025 una investigación comercial contra Brasil bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio estadounidense.

Uno de los puntos investigados fueron precisamente los servicios digitales y sistemas electrónicos de pago.

La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) concluyó posteriormente que determinadas políticas brasileñas perjudicaban a compañías estadounidenses que compiten en servicios de pagos electrónicos.

Aunque el conflicto comercial entre ambos países incluye muchos otros asuntos, Pix quedó dentro de esa discusión.

El punto polémico: el Banco Central es árbitro y jugador

Washington cuestiona particularmente una característica del modelo.

El Banco Central de Brasil regula el mercado de pagos y al mismo tiempo administra la infraestructura tecnológica de Pix.

Durante la investigación estadounidense, algunas empresas y participantes sostuvieron que esto genera un potencial conflicto de intereses.

El argumento es que un sistema público, desarrollado y administrado por el propio regulador, puede competir en condiciones ventajosas frente a compañías privadas.

La USTR terminó considerando que determinadas políticas brasileñas relacionadas con servicios digitales y pagos electrónicos resultaban perjudiciales para el comercio estadounidense.

Visa y Mastercard frente a un competidor diferente

El crecimiento de Pix afecta particularmente un negocio gigantesco: los pagos electrónicos tradicionalmente procesados mediante redes privadas.

Empresas estadounidenses como Visa y Mastercard obtienen ingresos a partir de un ecosistema donde existen comisiones asociadas al procesamiento de operaciones.

Pix demuestra que buena parte de esas transacciones pueden realizarse mediante una infraestructura pública instantánea y de bajo costo.

Por eso el debate excede a Brasil.

Si otros países desarrollaran sistemas similares, una parte creciente de los pagos cotidianos podría realizarse sin pasar necesariamente por las redes internacionales tradicionales.

Brasil ahora piensa en llevar Pix al exterior

El Banco Central brasileño está estudiando además una nueva etapa: conectar Pix con sistemas similares de otros países.

La intención es permitir pagos internacionales instantáneos mediante conexiones bilaterales o plataformas multilaterales.

El objetivo declarado es reducir costos, acelerar transferencias y mejorar la transparencia de los pagos transfronterizos.

Si ese proyecto avanza, Pix podría dejar de ser exclusivamente una infraestructura brasileña y comenzar a integrarse con redes internacionales de pagos instantáneos.

Una discusión que va mucho más allá de Brasil

Pix plantea una pregunta tecnológica y económica que probablemente cobre cada vez mayor importancia:

¿Los sistemas digitales de pago deben depender principalmente de empresas privadas o pueden convertirse en una infraestructura pública, como una carretera digital por donde circula el dinero?

Brasil eligió este último camino.

En apenas seis años consiguió que aproximadamente ocho de cada diez habitantes hayan utilizado el sistema y que miles de millones de operaciones mensuales circulen por esa infraestructura.

Precisamente ese éxito explica la controversia.

Para los brasileños, Pix representa rapidez, gratuidad y facilidad. Para sus competidores privados significa enfrentarse a un sistema público de enorme escala y costos muy bajos.

Y para Estados Unidos, el fenómeno se convirtió además en una cuestión comercial: en junio de 2026 la USTR determinó formalmente que determinadas prácticas brasileñas relacionadas con comercio digital y servicios electrónicos de pago perjudicaban al comercio estadounidense.

Pix demuestra así que la próxima gran disputa tecnológica mundial podría no estar solamente en la inteligencia artificial, los chips o las redes sociales.

También puede estar en algo mucho más cotidiano: quién controla la infraestructura por donde circula nuestro dinero.

Diario Rosario Norte